domingo, 12 de abril de 2009

Precedentes en la historía antigüa y clásica de la pascua



Danzas laberínticas
En estas fiestas se comía pan sin levadura (como harían posteriormente los judíos) y se realizaban danzas «laberínticas» (con pautas complicadas). Esos patrones se han registrado también en lugares tan separados como Gales (cultura celta) y el nordeste de Rusia.
Según el historiador y novelista Robert Graves, en Los mitos griegos (1955), el laberinto del Minotauro, en Cnosos, no era un verdadero laberinto con paredes, sino que era un dibujo en mosaico sobre un pavimento como un patrón de la danza ritual cretense.
Esta danza se bailaba en Italia (según Plinio, Historia natural 36.85) y en Troya (Escoliasta sobre Andrómaca de Eurípides 1139) y parece haber sido introducida en Britania hacia fines del tercer milenio antes de nuestra era por inmigrantes neolíticos provenientes de África del norte.
Homero (en La Ilíada 18.592) describe el laberinto de Cnosos de la siguiente manera:
Dédalo ideó en Cnosos un sueloPara que danzase la rubia Ariadna
Lucitano (Sobre la danza 49) se refiere a danzas populares cretenses relacionadas con Ariadna y el laberinto que se bailaban en las fiestas del comienzo de la primavera.
Los misterios eleusinos
Los misterios de Eleusis, fundados en fecha muy temprana —sin duda antes de redactarse los poemas homéricos— fueron durante más de un milenio el símbolo espiritual de la cultura griega. Se sabe que la iniciación era en la Pascua (aunque otros autores dicen que era en la primera luna llena del equinoccio de otoño, en septiembre).
Se realizaba la ceremonia del pan (dedicado a Ceres, la diosa de los cereales) y del vino. Debido a los efectos que producía el pan kykeón, actualmente se piensa que estaba contaminado con algún agente alucinógeno visionario, por ejemplo con cornezuelo de cebada, que hoy sigue creciendo en la llanura rariana (cerca de Eleusis, a 30 km al noroeste de Atenas), donde se celebraban los ritos eleusinos.
El de la cebada es un cornezuelo mucho menos tóxico que el de otras regiones europeas, aunque muy psicoactivo; para obtener sus efectos basta pasar por agua las gavillas de cereal y luego tirarlas, pues —al revés que los componentes venenosos— la amida del ácido lisérgico es hidrosoluble.
Considerando que esa agua fue el vehículo utilizado por los administradores del santuario es fácil comprender —sin recurrir a la simple credulidad de los fieles— el hondo e infalible efecto del sacramento teofágico (del griego zeós: ‘dios’ y fagós: ‘comer’).
Entre las personas que participaron en este ritual se encontraban algunos con la capacidad intelectual de Sófocles, Píndaro, Platón, Aristóteles, Marco Aurelio. Cicerón dice (en De leg., 2):
Los Misterios nos dieron la vida, el alimento; enseñaron a las sociedades la costumbre y la ley, enseñaron a los humanos a vivir como humanos.
Se sabe que en el siglo II de nuestra era todavía acudían unas 3000 personas a las «fiestas del Paso».
La religión eleusina —basada en este solo acto anual de gran intensidad, orientado a producir una experiencia extática de muerte y resurrección— fue probablemente una ingeniosa adaptación de viejos ritos chamánicos protoeuropeos a la nueva cultura que Grecia empezaba a ser.
La misma adaptación quedó registrada en toda la cuenca mediterránea. Más o menos por la misma época (o posterior) se conocen misterios del pan y danzas de pascua en Sabacio, en Samotracia, y otros dedicados a Mitra (en Persia), Attis, Dioniso (el dios griego del vino) y Baco (el dios latino equivalente a Dionisos).
Hostias egipcias
En Egipto (probablemente mucho antes de los misterios eleusinos) el sacerdote administraba una especie de hostia sacramental, mediante la cual se «recibía» a la diosa Isis dentro del propio cuerpo. Los ritos fueron diseñados por un miembro de la familia eumólpida, administradora perpetua del santuario de estos misterios