martes, 28 de abril de 2009

Algo sobre palomas mensajeras...


El palomo gringo G.I.Joe, posando para los periodistas con su medalla Dickin que le fue otorgada por Lord Mayor en Londres.
Mi ahijado Sergio Manzanares Brethous, colombófilo de 15 años de edad, me pidió que hablara de las heroicas palomas mensajeras que han cumplido misiones de guerra a lo largo de la historia. Consideradas símbolos de la paz y del amor, las santas palomas también han sabido fajarse sus plumitas y ser más valientes que muchos generalazos ahora convertidos en lamentables butifarras.
Desde que el mundo es mundo, el humano ha usado y hasta abusado de las palomas para mandar mensajes. Cuando se celebraban los juegos olímpicos en la antiguedad, los resultados de los torneos eran enviados vía Paloma Express, y el filósofo convertido en emperador romano Marco Aurelio enviaba reportes de sus avances en las guerras marcománicas a través de estos valientes animalitos. Las palomas eran muy valoradas por los sultanes de la línea de Osman, quienes eran colombófilos desde el inicio de la dinastía.
El sultán Bayaceto I el Rayo se sirvió de palomas para reportar que Timur Lang se lo había llevado preso cerca de Angora en 1403 y uno de los pasatiempos predilectos del multitalentoso sultán Solimán el Magnífico era elaborar lujosas palomeras para albergar a su servicio personal de correos. Reza la leyenda que Solimán le daba nombre a cada una de sus 1200 palomas, y debe de haber tenido una pavorosa memoria fotográfica para poder memorizarlos todos. Solimán llevó consigo sus palomas cada vez que fue en campaña, y varias de ellas murieron en cumplimiento del deber.
Muchos periodistas empíricos hemos sido vilipendiados por carecer de título que nos acredite como reporteros, pero lo que muchos titulados ignoran es que las palomas salvaron muchas veces la primera página de numerosos periódicos belgas y holandeses, ya que ningún periódico se consideraba completo sin su staff de palomas-corresponsales que llevaban noticias fresquecitas.
La derrota del altivo Napoleón Bonaparte en Waterloo fue reportada a una jubilosa Inglaterra a través de las raudas palomas mensajeras de Nathán de Rothschild, las cuales fueron premiadas con abundante comida y grado de teniente en las fuerzas armadas británicas al saberse que el odioso enano corso había mordido el polvo de la derrota.
En la segunda mitad del siglo XIX, las palomas francesas estaban destinadas a jugar un rol importantísimo durante la Guerra Franco-Prusiana, que fue cuando los franceses perdieron Alsacia cuando los alemanes les echaron la vaca. París quedó completamente cortada del resto del país, y solo el sistema de correos por medio de palomas mensajeras pudo mantener la comunicación entre las tropas y los afligidos ciudadanos.
Aunque esta guerra habría de costarle su mandato al mostachudo Napoleón III, las valientes palomas como "Coucou", "La Goulue" (La Golosa), La "Putaine De Luxe" (la Puta de Lujo, y ahí me dispensan el jotazo pero así se llamaba) y "Cassis" se cubrieron de gloria atravesando las líneas enemigas desafiando morteros y balas. Curiosamente, en el fino arte de ser corresponsal alado no hay discriminaciones de sexo, como en los humanos, y tanto palomas hembras como palomos machos se han destacado en tan loable labor. Las cuatro palomas más destacadas del puente aéreo de la Guerra Franco-Prusiana eran hembras y madres de varios pichoncitos.
Para la Primera Guerra Mundial, los palomas estrategas militares se sirvieron de fotos tomadas por microcámara atadas a las patitas de las palomas para planificar sus batallas. El famoso general gringo John "Black Jack" Pershing no cesaba de alabar a las palomas mensajeras. Los alemanes se posesionaron de más de un millón de palomas belgas y existe un memorial, el cual yo visité en Bruselas, dedicado a la memoria de estos valientes pájaros. En Lille, ciudad al norte de Francia, también hay un memorial con el cual se le rinde el charro a más de 20 mil palomitas caídas en combate. Los aviones y las buques de guerra siempre llevaban su dotación de palomas.
Palomas militares trajeron 717 noticias de aviones estrellados en el mar. 95 % de las palomas regresaban de sus misiones, aunque algunas de ellas lo hacían casi como los pollos de freír (léase en piezas). Entre los gloriosos nombres de estas gallardas aves figuran Cher Ami (Querido Amigo), Presidente Wilson (quien por diosito que era más agradable que su tocayo humano), Gran Tom, Dama del Coronel, Siempre Fija, Lord Adelaine, Burlón y Spike. Cher Ami era la última esperanza de un batallón oriundo de Nueva York. Todas sus compañeras ya habían muerto, y fue enviado para salvar las 194 vidas del "Batallón Perdido". Cher Ami se vio lesionado, pero se curó de sus heridas gracias a mimos abundantes. De vuelta en Gringolandia, Cher Ami se convirtió en la mascota adorada del Departamento de Servicio.
El Burlón nació en 1917 y fue herido en su misión #52, perdiendo el ojo izquierdo y parte del cráneo, pero tenía vida de sobra y no estiró la patita hasta el 15 de junio de 1937. Presidente Wilson perdió una patita el 5 de noviembre de 1918 a pocos días del armisticio, habiendo salvado las vidas de muchos soldados gringos de infantería. Wilson murió el 8 de junio de 1929. Spike por su parte era nacido en enero de 1918 y tras volar 50 misiones, nunca supo lo que fue una herida. Murió un 11 de abril de 1935.
Uno de los tesoros más grandes que los gringos le levantaron a los alemanes en la Primera Guerra Mundial fue la paloma alemana Kaiser, nacido en 1917. Fue capturado en 1918 en la Batalla del Mosa, pero no tuvo dificultades en hacerse American Citizen pues hasta aprendió a beber Coca Cola y comer popcorn. Bello, inteligentísimo y zanganísimo, fue el padre de numerosos pichones y murió de aburrimiento a los 32 años de edad.
Los museos ingleses y gringos están llenos de memorias de las valientes palomas militares. Las palomas fueron condecoradas y otorgadas funerales de héroes. Ostentaban el rango de capitán. 3 mil soldados y 150 oficiales estaban a cargo de los palomos militares durante la II Guerra Mundial. Un palomo irlandés llamado Paddy fue el primer mensajero en llevar noticias a Inglaterra de la maniobra anfibia del Desembarco de Normandía, rompiendo récord con 4 horas y cincuenta minutos.
Blanca Nieves incursionó en Berlín durante un bombardeo de los aliados, y Scotch-Lass cumplió su heroica misión de tomar 38 fotos en Holanda para regresar a pesar de estar gravemente herido. La inglesa Mary fue herida 22 veces y cumplió su servicio militar durante 5 años con los Aliados. Murió en combate, como toda una hembra de armas tomar. El gordito GI Joe salvó centenares de vidas en misión en Italia, evitando con su oportuno mensaje que dos ejércitos de los Aliados se autoexterminaran en el sur de Italia. GI Joe fue honrado en Londres con la Medalla Dicken de la Galantería por Lord Mayor, y posó para los periodistas como "macho de pluma en pecho.
"GI Joe moriría de viejo al inicio de la década de los 60 en Estados Unidos. Otros condecorados fueron Winkie, George, Visión Blanca, Bombardero de Playa. Gustavo, Paddy (el único palomo irlandés...habría discriminación?), Commando, Kenley Lass, Holandés Volador, Azul Real, Costa Holandesa, Guillermo de Orange, Ruhr Express, Scotch Lass, Billy, Colonia, Maquis, Flecha Gorda, Solitario, Mercurio, Dque de Normandía, Mary, Tommy, y Princesa.
Las palomas brindaron un valioso aporte a la historia mundial, y muchas de ellas obraron con más valentía y galantería que muchos militares humanos, haciendo alarde de resistencia, nobleza y coraje desmedido.