Cuando el dia amanece triste y gris
burlandose de mi
solitario en un tren sin direccion
asi me siento yo
y aunque viajo en el ultimo vagon
no pierdo la ilusion
tantas cosas que fui dejando atras
que ya no volveran
y ese amor que busque con ansiedad
y sigue sin llegar
pero escucho una voz dentro de mi
tengo que seguir
el silencio de la noche me dice una vez mas
que en algun lugar te tengo que encontrar
y en silencio cada noche comienzo a caminar
todavia queda mucho por andar hasta el final
hasta el final...
Cada vez hay mas gente junto a mi
y nada que decir
la distancia me ahoga el corazon y pierdo la razon
y aunque soy lo que siempre quise ser
asi no lo so�e
el silencio de la noche
me dice una vez mas
que en algun lugar te tengo que encontrar
y en silencio cada noche comienzo a caminar
todavia queda mucho por andar
hasta el final...
sábado, 7 de noviembre de 2009
Tu me enseñaste a volar
TU ME ENSEÑASTE A VOLAR
CON ALAS DE PAJARILLO
CUANDO NO ERA MAS QUE UN NIÑO
SIN MIEDO A LA LIBERTAD.
NO ENVEJECERÁS JAMÁS
AMIGO, HERMANO, MAESTRO,
SIEMPRE COMO UN PADRE NUESTRO
EN BOCA DE ALGÚN CHAVAL.
TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA
ELLOS PASAN TU TE QUEDAS
ALGO DE TI LLEVARÁN.
TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA
ELLOS PASAN TU TE QUEDAS
TU LES ENSEÑASTE A VOLAR.
TU DECIDISTE VOLAR
DEJANDO CRECER A TODOS
CADA CUAL TUVO A SU MODO
SUS SUEÑOS DE LIBERTAD.
NUNCA HE PODIDO OLVIDAR
AQUELLA LECCIÓN PEQUEÑA
CADA CUAL ES LO QUE SUEÑA
¡SUEÑE UN POCO CADA CUAL!
TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA
ELLOS PASAN TU TE QUEDAS
ALGO DE TI LLEVARÁN.
TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA
ELLOS PASAN TU TE QUEDAS
TU LES ENSEÑASTE A VOLAR.
VAS DICIENDO QUE ALZARÁS
EL VUELO COMO UN CHIQUILLO
HERMANO, MAESTRO AMIGO
QUÉDATE UN POQUITO MÁS.
SIEMPRE TENDRÁS UN LUGAR
EN MI CORAZÓN DE NIÑO
COMPAÑERO DE CAMINO
TU ME ENSEÑASTE A VOLAR.
TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA
ELLOS PASAN TU TE QUEDAS
ALGO DE TI LLEVARÁN.
TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA
ELLOS PASAN TU TE QUEDAS
TU LES ENSEÑASTE A VOLAR
CON ALAS DE PAJARILLO
CUANDO NO ERA MAS QUE UN NIÑO
SIN MIEDO A LA LIBERTAD.
NO ENVEJECERÁS JAMÁS
AMIGO, HERMANO, MAESTRO,
SIEMPRE COMO UN PADRE NUESTRO
EN BOCA DE ALGÚN CHAVAL.
TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA
ELLOS PASAN TU TE QUEDAS
ALGO DE TI LLEVARÁN.
TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA
ELLOS PASAN TU TE QUEDAS
TU LES ENSEÑASTE A VOLAR.
TU DECIDISTE VOLAR
DEJANDO CRECER A TODOS
CADA CUAL TUVO A SU MODO
SUS SUEÑOS DE LIBERTAD.
NUNCA HE PODIDO OLVIDAR
AQUELLA LECCIÓN PEQUEÑA
CADA CUAL ES LO QUE SUEÑA
¡SUEÑE UN POCO CADA CUAL!
TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA
ELLOS PASAN TU TE QUEDAS
ALGO DE TI LLEVARÁN.
TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA
ELLOS PASAN TU TE QUEDAS
TU LES ENSEÑASTE A VOLAR.
VAS DICIENDO QUE ALZARÁS
EL VUELO COMO UN CHIQUILLO
HERMANO, MAESTRO AMIGO
QUÉDATE UN POQUITO MÁS.
SIEMPRE TENDRÁS UN LUGAR
EN MI CORAZÓN DE NIÑO
COMPAÑERO DE CAMINO
TU ME ENSEÑASTE A VOLAR.
TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA
ELLOS PASAN TU TE QUEDAS
ALGO DE TI LLEVARÁN.
TE HAN ROBADO EL CORAZÓN
LOS MUCHACHOS EN LA ESCUELA
ELLOS PASAN TU TE QUEDAS
TU LES ENSEÑASTE A VOLAR
jueves, 5 de noviembre de 2009

Artista: Mecano Álbum: Entre El Cielo Y El Suelo
Año: 1986
Título: Hijo De La Luna
Letra de Hijo De La Luna :
(J. M. Cano)
Tonto el que no entienda
cuenta una leyenda
que una hembra gitana
conjuró a la luna hasta el amanecer
llorando pedía
al llegar el día
desposar un calé
Tendrás a tu hombre piel morena
desde el cielo habló la luna llena
pero a cambio quiero
el hijo primero
que le engendres a él
que quien su hijo inmola
para no estar sola
poco le iba a querer
estribillo
Luna quiere ser madre
y no encuentra querer
que te haga mujer
dime luna de plata
que pretendes hacer
con un niño de piel
hijo de la luna
De padre canela nació un niño
blanco como el lomo de un armiño
con los ojos grises
en vez de aceituna
niño albino de luna
maldita su estampa
este hijo es de un payo
y yo no me lo callo
estribillo
Gitano al creerse deshonrado
se fue a su mujer cuchillo en mano
¿ De quién es el hijo?
me has engañao fijo
y de muerte la hirió
luego se hizo al monte
con el niño en brazos
y allí le abandonó
estribillo
y las noches que haya luna llena
será porque el niño esté de buenas
y si el niño llora
menguará la luna
para hacerle una cuna
y si el niño llora
menguará la luna
para hacerle una cuna.
Cuento Gótico IV - Fin
Y llegó el día de la Junta. Por supuesto todos los empleados teníamos que estar hasta que acabase la reunión. Fueron llegando silenciosamente los personajes de aquella representación y sentándose en sus respectivos sillones, todos ellos aparentaban también mucha edad, aunque tenían una energía extraña que irradiaban a su paso.
La reunión comenzó, y pasado una hora más o menos me llamaron a la sala. Llamé tímidamente y una voz profunda retumbó con un “entre” nada acogedor. Abrí la puerta y allí estaban, con la luz apagada y las velas encendidas en los candelabros, las fuentes preparadas y cada uno con su extraño cuchillo en la mano, con sus bocas abiertas enseñando unos dientes afilados, y los ojos desproporcionadamente abiertos, con la mirada como perdida…. Del susto que me metí, cerré la puerta de golpe y eché a correr por el pasillo saliendo despavorida de aquella empresa. Y hasta ahora no había vuelto a saber nada, pero hoy he visto por la tele que buscan a una chica que estaba trabajando de secretaria en la empresa donde yo estuve. Si ha salido en los medios ha sido porque al parecer la chica pertenece a una familia bastante popular. Hoy me he preguntado cuántas chicas habrán desaparecido desde entonces y si ese sitio tendrá algo que ver en todo eso.
FIN.
La reunión comenzó, y pasado una hora más o menos me llamaron a la sala. Llamé tímidamente y una voz profunda retumbó con un “entre” nada acogedor. Abrí la puerta y allí estaban, con la luz apagada y las velas encendidas en los candelabros, las fuentes preparadas y cada uno con su extraño cuchillo en la mano, con sus bocas abiertas enseñando unos dientes afilados, y los ojos desproporcionadamente abiertos, con la mirada como perdida…. Del susto que me metí, cerré la puerta de golpe y eché a correr por el pasillo saliendo despavorida de aquella empresa. Y hasta ahora no había vuelto a saber nada, pero hoy he visto por la tele que buscan a una chica que estaba trabajando de secretaria en la empresa donde yo estuve. Si ha salido en los medios ha sido porque al parecer la chica pertenece a una familia bastante popular. Hoy me he preguntado cuántas chicas habrán desaparecido desde entonces y si ese sitio tendrá algo que ver en todo eso.
FIN.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Cuento Gótico III
Y así fueron transcurrieron las primeras semanas mientras mi presentimiento de que algo raro se cocía en la empresa fuera aumentando. Por mi puesto habían pasado otras secretarias, al igual que en la mesa de al lado, que al parecer había estado ocupada por otra señorita, pues sus cosas todavía estaban en los cajones. Todo aquello me escamaba, pero nadie soltaba prenda al respecto, y yo, como necesitaba el escaso dinero que me proporcionaba ese trabajo, iba dejando pasar los días con la ilusión de que me llamaran de otra empresa para un puesto mejor.
Ya casi había pasado el verano cuando convocaron una Junta del Consejo para mediados de septiembre. Por fin iba a conocer a los que realmente tenían el poder en la empresa. La Junta se componía de 13 miembros, incluido el Presidente. Me preguntaba que temas tratarían en esas reuniones, teniendo en cuenta que nadie aparecía por allí el resto del tiempo, ni se preocupaban del funcionamiento de la empresa. Se prepararon unas carpetas muy góticas con documentación secreta, y luego se sacaron de un armario unas fuentes de plata y una especie de cuchillos terminados en U, y se fueron colocando en la Sala de Juntas. Creí que pondrían un aperitivo, tentempié ó similar, pero allí quedaron colocadas, vacías, junto con unos candelabros horrendos. Mi inquietud fue creciendo, no sabría explicar el porqué, pero todo aquello me escamaba.
Ya casi había pasado el verano cuando convocaron una Junta del Consejo para mediados de septiembre. Por fin iba a conocer a los que realmente tenían el poder en la empresa. La Junta se componía de 13 miembros, incluido el Presidente. Me preguntaba que temas tratarían en esas reuniones, teniendo en cuenta que nadie aparecía por allí el resto del tiempo, ni se preocupaban del funcionamiento de la empresa. Se prepararon unas carpetas muy góticas con documentación secreta, y luego se sacaron de un armario unas fuentes de plata y una especie de cuchillos terminados en U, y se fueron colocando en la Sala de Juntas. Creí que pondrían un aperitivo, tentempié ó similar, pero allí quedaron colocadas, vacías, junto con unos candelabros horrendos. Mi inquietud fue creciendo, no sabría explicar el porqué, pero todo aquello me escamaba.
martes, 3 de noviembre de 2009
Cuento Gótico II
Mis nuevos compañeros eran todos un tanto peculiares y sus métodos de trabajar eran de la edad de Piedra. Para ellos la tecnología no entraba en su vocabulario y los ordenadores eran usados como simples máquinas de escribir, y si me apuras, casi ni eso, pues todavía llevaban a mano los libros de contabilidad y otras fichas, listados, etc. El jefecillo, un ancianito de indeterminada edad, bajito e inquieto, se pasaba el día dando vueltas por la empresa y metiendo su nariz en el trabajo de todos sus empleados, incluso pegaba el oído a las llamadas telefónicas que se recibían para controlar quién era y qué querían. Su mala educación y prepotencia la demostraba a cada momento, creyéndose el dueño y señor. Su compañera, cacareaba más que una gallina resaltando todo lo que ella trabajaba para la empresa, que por el contrario era nada, pues se pasaba el día leyendo revistas extrañas y libros con extraños caracteres, y cuando tenía que atender a algún cliente, le contestaba irónicamente y se ponía de muy mal genio por tener que dejar “sus ocupaciones”. Su pelo siempre estaba enmarañado, y por mucho que se marchara dos horas antes del trabajo todas las semanas para ir a la peluquería, no conseguía nunca que tuviera un aspecto adecuado. Su nariz aguileña y la verruga sobre el labio superior, le daban el aspecto de una bruja piruja De los otros tres compañeros poco más puedo contar, pues se pasaban el día cuchicheando por los pasillos y callaban cuando me veían pasar, peloteando sin parar al jefecillo y con una reverencia, diciéndole “Sí Boana” todo el tiempo. De ninguno de ellos logré saber nada de sus vidas privadas, pues así como en otros trabajos he entablado relación con mis compañeros, aquí era del todo imposible, pues aunque aparentaban amabilidad, no terminaban de responder con claridad ni exponer sus ideas, y si en alguna ocasión comenzaban unas frases sobre su vida, era imposible sacar conclusiones coherentes de su palabrería sin sentido. En fín, todo en ese sitio era triste, y un frío recorría las habitaciones a pesar de estar en verano, unido a un olor a rancio, a madera podrida y a cerrado, que ni abriendo las ventanas para dejar que entrara el sol y el aire lograban eliminar.
(Continuará)
(Continuará)
La Violetera
Como aves precursoras de primavera
En Madrid aparecen la violeteras
Que pregonando parecen golondrinas
Que van piando, que van piando
Llevelo usted señorito
que no vale mas que un real
compreme usted este ramito
compreme usted este ramito
pa' lucirlo en el ojal
Son sus ojos alegres
su faz risueña
lo que se dice un tipo
de madrileña.
Neta y castiza
que si entorna los ojos
te cauteriza, te cauteriza
Llevelo usted señorito
que no vale mas que un real
compreme usted este ramito
compreme usted este ramito
pa' lucirlo en el ojal
Llevelo usted señorito
que no vale mas que un real
compreme usted este ramito
compreme usted este ramito
pa' lucirlo en el ojal
Fuente: musica.com
Sara Montiel
En Madrid aparecen la violeteras
Que pregonando parecen golondrinas
Que van piando, que van piando
Llevelo usted señorito
que no vale mas que un real
compreme usted este ramito
compreme usted este ramito
pa' lucirlo en el ojal
Son sus ojos alegres
su faz risueña
lo que se dice un tipo
de madrileña.
Neta y castiza
que si entorna los ojos
te cauteriza, te cauteriza
Llevelo usted señorito
que no vale mas que un real
compreme usted este ramito
compreme usted este ramito
pa' lucirlo en el ojal
Llevelo usted señorito
que no vale mas que un real
compreme usted este ramito
compreme usted este ramito
pa' lucirlo en el ojal
Fuente: musica.com
Sara Montiel
Christine: Una dama en la ciudad
Nace en 1364 en Venecia – muere en 1430 en el monasterio de Poissy.
Su padre, profesor en la Universidad de Bolonia, llamado más tarde a la corte de Carlos V de Valois en calidad de médico y astrónomo, fue quien se preocupó personalmente de su formación, en contra de lo normal para una mujer de su tiempo. Sus tutores, humanistas, la instruyeron en las nuevas corrientes ideológicas. Hablaba italiano, latín y francés, idioma en el que escribió su producción literaria.
A los quince años contrajo matrimonio con un noble, notario del rey, que murió de peste diez años más tarde. A partir de entonces se ve obligada a vender sus obras, tras enviudar con tan sólo veinticinco años y con tres hijos, su madre y una sobrina a las que cuidar. Consiguió mantener a su familia gracias a sus escritos. Sus primeros poemas, baladas de amores perdidos, transmitían la tristeza de su prematura viudedad, y se hicieron populares de inmediato. Las obras en prosa defendiendo a las mujeres frente a las calumnias de Jean de Meung en el Roman de la Rose incluyen Epístola al dios del amor (1399), que fue escrita para oponerse a las actitudes cortesanas con respecto al amor, y su autobiografía, La visión de Christine (1405), como réplica a sus detractores. Tampoco dudó en opinar sobre política en la Epístola a la reina Isabel, y sobre la justicia militar en el Libro de los hechos de armas y de caballería.
Otras obras:
Cent Ballades (1399)
Le Debat Deux Amants (1400)
Le Livre du Dit de Poissy (1400)
Enseignemens Moraux (1400)
Proverbes Moraux (1400)
Epitre d´Othea (1400)
Cent Ballades d´Amant et de Dame (1402)
Le Dit de la Rose (1402)
Livre du Chemin de Long Estude (1403)
Le Livre de la Mutation de Fortune (1403)
Le Livre du Duc des Vrais Amants (1404)
Le Livre de la Prod´hommie (1405-1406)
Livre du Corps de Policie (1407)
Sept Psaumes Allegorises (1410)
La Lamentation sur les Maux de la France (1411-1412)
Livre de la Paix (1413)
L´Epitre de la Prison de Vie Humaine (1418)
La ciudad de las damas (1405), Christine habla con voz propia en un mundo en el que se discute sobre la naturaleza de las mujeres, rebatiendo con argumentos, en su nombre y en el de todas las mujeres, la pobre y engolada palabrería que no tenía otra finalidad que la de obtener la aceptación por parte de las mujeres de su condición subordinada en el orden social.
Reivindica para las mujeres el primer derecho del cual derivan todos los demás, es decir, el del reconocimiento de la condición de persona, con toda la dignidad que ello implica, con todas las cualidades que, en ese momento histórico, se atribuyen en exclusiva a los varones: inteligencia, fuerza, valor, creatividad; con todos los valores morales que pueden manifestar todos los humanos: tenacidad, entrega, fidelidad, prudencia. Reivindica también como valores humanos igualmente dignos de consideración todo aquello que se reconoce como propio de las mujeres y que, en consecuencia, se denigra: la ternura, el cuidado de las personas, la ocupación en tareas menores - las tareas domésticas.
Christine dú Pizán fue la primera mujer en la historia que vivió de su trabajo como intelectual. Sus obras fueron estimadas en los círculos más cultos de la época, y muy pronto traducidas .
Significa un hito en la historia de las mujeres que merece tener un lugar en la memoria viva de nuestra sociedad.
Su padre, profesor en la Universidad de Bolonia, llamado más tarde a la corte de Carlos V de Valois en calidad de médico y astrónomo, fue quien se preocupó personalmente de su formación, en contra de lo normal para una mujer de su tiempo. Sus tutores, humanistas, la instruyeron en las nuevas corrientes ideológicas. Hablaba italiano, latín y francés, idioma en el que escribió su producción literaria.
A los quince años contrajo matrimonio con un noble, notario del rey, que murió de peste diez años más tarde. A partir de entonces se ve obligada a vender sus obras, tras enviudar con tan sólo veinticinco años y con tres hijos, su madre y una sobrina a las que cuidar. Consiguió mantener a su familia gracias a sus escritos. Sus primeros poemas, baladas de amores perdidos, transmitían la tristeza de su prematura viudedad, y se hicieron populares de inmediato. Las obras en prosa defendiendo a las mujeres frente a las calumnias de Jean de Meung en el Roman de la Rose incluyen Epístola al dios del amor (1399), que fue escrita para oponerse a las actitudes cortesanas con respecto al amor, y su autobiografía, La visión de Christine (1405), como réplica a sus detractores. Tampoco dudó en opinar sobre política en la Epístola a la reina Isabel, y sobre la justicia militar en el Libro de los hechos de armas y de caballería.
Otras obras:
Cent Ballades (1399)
Le Debat Deux Amants (1400)
Le Livre du Dit de Poissy (1400)
Enseignemens Moraux (1400)
Proverbes Moraux (1400)
Epitre d´Othea (1400)
Cent Ballades d´Amant et de Dame (1402)
Le Dit de la Rose (1402)
Livre du Chemin de Long Estude (1403)
Le Livre de la Mutation de Fortune (1403)
Le Livre du Duc des Vrais Amants (1404)
Le Livre de la Prod´hommie (1405-1406)
Livre du Corps de Policie (1407)
Sept Psaumes Allegorises (1410)
La Lamentation sur les Maux de la France (1411-1412)
Livre de la Paix (1413)
L´Epitre de la Prison de Vie Humaine (1418)
La ciudad de las damas (1405), Christine habla con voz propia en un mundo en el que se discute sobre la naturaleza de las mujeres, rebatiendo con argumentos, en su nombre y en el de todas las mujeres, la pobre y engolada palabrería que no tenía otra finalidad que la de obtener la aceptación por parte de las mujeres de su condición subordinada en el orden social.
Reivindica para las mujeres el primer derecho del cual derivan todos los demás, es decir, el del reconocimiento de la condición de persona, con toda la dignidad que ello implica, con todas las cualidades que, en ese momento histórico, se atribuyen en exclusiva a los varones: inteligencia, fuerza, valor, creatividad; con todos los valores morales que pueden manifestar todos los humanos: tenacidad, entrega, fidelidad, prudencia. Reivindica también como valores humanos igualmente dignos de consideración todo aquello que se reconoce como propio de las mujeres y que, en consecuencia, se denigra: la ternura, el cuidado de las personas, la ocupación en tareas menores - las tareas domésticas.
Christine dú Pizán fue la primera mujer en la historia que vivió de su trabajo como intelectual. Sus obras fueron estimadas en los círculos más cultos de la época, y muy pronto traducidas .
Significa un hito en la historia de las mujeres que merece tener un lugar en la memoria viva de nuestra sociedad.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Romeiro ao Lonxe de Luar Na Lubre
http://www.youtube.com/watch?v=CKmLTvjJpPI
Esta canción se inspira en la leyenda que dice que, a San Andrés de Teixido, quien no va de vivo, va de muerto. Los peregrinos compartían el camino con los animales, que son las almas de los que no pudieron cumplir en vida la peregrinación, reencarnadas en lagartos, culebras o cormoranes que no debían recibir maltrato alguno. Los romeros solían vestir una larga camisa blanca y en algunos puntos del camino depositaban piedras que formaban 'milladoiros'. Según la creencia popular, estas piedras dirán en el Juicio Final quién ha cumplido con la promesa de ir a San Andrés. La 'herbiña de namorar' de la que habla la canción nace cerca de los ancatilados y tiene fama de casamentera.
Letra de la canción
Romeiro hei de ir lonxe ao San Andres
con herbiñas de namorar,
dareille a quen alén mar estáo aloumiño do meu amor.
Hei de vestir a camisa de liño
que ela teceo para mincon herbiñas de namorar;
anda o lagarto azul e sourila acaroar mapoulas bermellas,
nacidas de fusís,
co aloumiño do meu amor,
alleo á guerra e ao seu tambor.
Morto ou vivo hei volver á terraque ela andou canda mincon herbiñas de namorar;
chouta o mascato polo cantila vela-lo adro familiar,
ala lonxe, na fin,co aloumiño do meu amor.
Cabo do mundo, ó pé dun aguillóndoeme a guerra ruínentre herbiñas de namorar;
corvo mariño voa xentilo amilladoiro
a levantare pan santo a colorirco aloumiño do meu amor.
Romeiro hei de ir lonxe ao San Andrescon
herbiñas de namorar,
dareille a quen alén mar está o aloumiño do meu amor.
Esta canción se inspira en la leyenda que dice que, a San Andrés de Teixido, quien no va de vivo, va de muerto. Los peregrinos compartían el camino con los animales, que son las almas de los que no pudieron cumplir en vida la peregrinación, reencarnadas en lagartos, culebras o cormoranes que no debían recibir maltrato alguno. Los romeros solían vestir una larga camisa blanca y en algunos puntos del camino depositaban piedras que formaban 'milladoiros'. Según la creencia popular, estas piedras dirán en el Juicio Final quién ha cumplido con la promesa de ir a San Andrés. La 'herbiña de namorar' de la que habla la canción nace cerca de los ancatilados y tiene fama de casamentera.
Letra de la canción
Romeiro hei de ir lonxe ao San Andres
con herbiñas de namorar,
dareille a quen alén mar estáo aloumiño do meu amor.
Hei de vestir a camisa de liño
que ela teceo para mincon herbiñas de namorar;
anda o lagarto azul e sourila acaroar mapoulas bermellas,
nacidas de fusís,
co aloumiño do meu amor,
alleo á guerra e ao seu tambor.
Morto ou vivo hei volver á terraque ela andou canda mincon herbiñas de namorar;
chouta o mascato polo cantila vela-lo adro familiar,
ala lonxe, na fin,co aloumiño do meu amor.
Cabo do mundo, ó pé dun aguillóndoeme a guerra ruínentre herbiñas de namorar;
corvo mariño voa xentilo amilladoiro
a levantare pan santo a colorirco aloumiño do meu amor.
Romeiro hei de ir lonxe ao San Andrescon
herbiñas de namorar,
dareille a quen alén mar está o aloumiño do meu amor.
Cuento Gótico I
Llamé a la puerta y me pareció oír un “pase” a lo lejos, así que como la puerta estaba entreabierta di un tímido empujoncito y me encontré en medio de la más absoluta oscuridad y como no me lo esperaba, pegué un brinco por miedo a que hubiera algún escalón en la entrada. Días después me comentaron que mantenían las luces apagadas para evitar el calor que estas producían en verano, pero entre este pequeño incidente y los muebles barrocos que adornaban la sala de espera y la recepción, daba la sensación de atravesar el espacio-tiempo a otro más lejano, como de los años 30, un lugar lúgubre y un tanto gélido. Tampoco acompañaba a la escena los dos viejecitos que atendían la empresa, pues mientras esperaba a ser atendido, discutían con su “pícame Pedro pícame Juan” como la típica parejita de ancianitos que llevaran toda una vida juntos y que han llegado a un punto que ya no se soportan. Ya entonces tendría que haber hecho caso a mi pálpito y no haber aceptado ese maldito trabajo que tantas noches de insomnio y terror me han hecho pasar.
(Continuará)
(Continuará)
1000 Entradas

Gracias a tod@s l@s que habéis participado de una forma u otra a que este blog tenga ya mil entradas. Muchísimas gracias en especial a los que escriben o han escrito entradas para compartir con los demás , Ana,Ladrón de Palabras,Sonrisa, Zarblack, Kyriotisa , Ispahan, Ángel, Aggelos, Ispahan,Nausica, Miryiam...Perdón si se me olvida alguien ... A los que lo leéis en silencio, a los anónimos que nos dan respuestas o hacen algún comentario... A tod@s miles de gracias... Y como diría mi abuela esto son sólo los primeros 1000 . Un fuerte abrazo
domingo, 1 de noviembre de 2009
Un ramito de violetas Cecilia

Era feliz en su matrimonio,
aunque su marido era el mismo demonio,
tenia el hombre un poco de mal genio,
ella se quejaba de que nunca fue tierno,
desde hace ya mas de tres años,
recibe cartas de un extraño,
cartas llenas de poesía,
que le han devuelto la alegría,
quien te escribía a ti versos
dime niña quien era,
quien te mandaba flores, por primavera,
quien cada nueve de noviembre,
como siempre sin tarjeta si,
te mandaba a ti un ramito de violetas
a veces sueña ella y se imagina,
como será aquel, que a ella tanto la estima
será mas bien hombre de pelo cano,
sonrisa abierta y ternura en sus manos,
Quien será quien, sufre en silencio?
Quien puede ser, su amor secreto?
ella que no sabe nada, mira a su marido
y luego se calla
quien te escribía a ti versos
dime niña quien era,
quien te mandaba flores por primavera,
quien cada nueve de noviembre,
como siempre sin tarjeta si
te mandaba a ti un ramito de violetas
y cada tarde al volver su esposo
cansado del trabajo va y la mira de reojo
no dice nada porque el lo sabe todo
ella es así feliz de cualquier modo
porque el es quien la escribe versos
el su amante su amor secreto
ella que no sabe nada
mira a su marido y luego se calla
Quien te escribía a ti versos
dime niña quien era
quien te mandaba flores por primavera
quien cada nueve de noviembre
como siempre sin tarjeta si
te mandaba a ti un ramito de violetas
chalala chalala
chalalalala chalalalala
chalala chalala
Noviembre

Noviembre es el undécimo y penúltimo mes del año en el calendario gregoriano y tiene 30 días. Su nombre deriva de novem (‘nueve’ en latín), por haber sido el noveno mes del calendario romano. Retuvo su nombre «noveno» aún cuando al año se le agregaron los meses de enero y febrero.
La piedra de noviembre es el topacio, y su flor, el crisantemo.
Iconografía
Al principio, se representó a noviembre bajo la figura de un sacerdote de Isis vestido con una túnica de lino con la cabeza calva y apoyado en un altar sobre el cual había una cabeza de cabrito, animal que se sacrificaba a la diosa en el mes de noviembre.
Los modernos la representan bajo la forma de un personaje vestido de hoja seca con una mano apoyada en el signo de Sagitario y la otra sosteniendo un cuerno de la abundancia, de donde salen ciertas raíces, último presente que nos ofrece la tierra.
Acontecimientos en noviembre
El 1 de noviembre se celebra el Día de Todos los Santos.
El 2 de noviembre se celebra el Día de Muertos en gran parte del mundo.
El 3 de noviembre se celebra la separación de Panamá de Colombia.
El 4 de noviembre es el día de San Carlos Borromeo. Nace Martín Amobrosio.
El 5 de noviembre se celebra la independencia de Honduras y su separación de la Federación Centroamericana.No sé pero alguien celebra su aniversario este día...
El 6 de noviembre se celebra el Día de La Constitución en República Dominicana.
El 6 de noviembre de 1985 el M-19 toma el Palacio de Justicia en Bogotá, (Colombia).
El 7 de noviembre se celebra el Día del Periodista Deportivo (en Argentina).
El 8 de noviembre se celebra el Día Mundial del Urbanismo (desde 1949).
El 9 de noviembre de 1989 cae el muro de Berlín.
El 10 de noviembre se celebra el Día de la Tradición, en Argentina (en memoria de José Hernández, creador de Martín Fierro).
El 11 de noviembre es el día de San Martín de Tours, patrono de Francia y Buenos Aires, entre otros.
El 11 de noviembre se celebra la independencia de Cartagena de Indias.
El 11 de noviembre se firma el armisticio que pone fin a la Primera Guerra Mundial.
El 12 de noviembre se celebra el día del cartero en México
El 15 de noviembre fue proclamada la república en Brasil.
El 15 de noviembre de 1974 se lanza al espacio el primer satélite español, Intasat.
El 16 de noviembre se celebra el día de Santa Margarita de Escocia
El 17 de noviembre (aproximadamente) alcanza su pico la lluvia de meteoritos de las Leónidas.
El 19 de noviembre se celebra el Descubrimiento de Puerto Rico por Cristóbal Colón en su segundo viaje. Nace Rafa Murillo
El 20 de noviembre se celebra la Revolución mexicana.
El 21 de noviembre se celebra el día del estudiante en Venezuela.
El 22 de noviembre se celebra el día de Santa Cecilia, patrona de la música.
El 22 de noviembre se celebra el día de Rafael Encinas Rodríguez
El 25 de noviembre se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, desde 1999.
El 27 de noviembre se celebra el día de la Virgen de la Medalla Milagrosa.
El 28 de noviembre se celebra el día de la Independencia de Panamá de España.
El 30 de noviembre se celebra el día de San Andrés
Refranes
«Dichoso mes que entra en Todos los Santos y sale con San Andrés» (refranero de noviembre)
«Noviembre y enero tienen algún tempero». Refrán que se emplea porque estos dos meses se hallan igulamente distantes del trópico de Capricornio.
El mito de Don Juan
Don Juan es un personaje arquetípico, configurado en la literatura española y con larga descendencia literaria europea, creado por Tirso de Molina.
Antecedentes y primera plasmación literaria
También llamado burlador o libertino, se trata de un seductor valiente y osado hasta la temeridad que no respeta ninguna ley divina o humana; en algunas versiones se arrepiente al final de sus días, en otras no. El personaje podría poseer raíces históricas y enlazar con Miguel de Mañara, un gran pecador arrepentido.
El primer ejemplo del personaje lo creó, según algunos, Tirso de Molina, en su obra El burlador de Sevilla y convidado de piedra, 1630; según otros, esta obra sería una refundición de otra, conocida como Tan largo me lo fiáis, que podría atribuirse a Andrés de Claramonte. En cualquier caso, hay en el teatro ciertos antecedentes del tipo del fanfarrón y seductor y, en los romances, del tema del convidado de piedra (quien desprecia a los muertos y acepta temerariamente la invitación de uno de ellos).
Obras con o sobre Don Juan
Escribieron obras inspiradas en este personaje Antonio de Zamora (No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague), Molière (Dom Juan ou le festin de Pierre, 1665); Samuel Richardson, creador del libertino Lovelace en su novela Clarisa Harlowe; Lorenzo da Ponte, libretista de Mozart, (Don Giovanni, 1787); Choderlos de Laclos, famoso por su libertino vizconde de Valmont en su novela epistolar Las amistades peligrosas, 1782), Lord Byron (Don Juan, 1819-1824, incompleto por su muerte), José de Espronceda (el Don Félix de Montemar de su El estudiante de Salamanca, 1840), José Zorrilla (Don Juan Tenorio, 1844), Azorín, Gonzalo Torrente Ballester (Don Juan) y otros muchos (Johann Christian Grabbe, Alejandro Dumas, Carlo Goldoni, Edmond Rostand...) y, más recientemente, Max Frisch. En España fue una tradición teatral constante el representar la obra de Antonio de Zamora y, después, la de Zorrilla, en todas las festividades de Todos los Santos.
El personaje y su actitud vital, denominada genéricamente donjuanismo, ha inspirado a numerosos ensayistas (Ramón Pérez de Ayala, Víctor Said Armesto, Arturo Farinelli, Ramiro de Maeztu, Américo Castro, José Ortega y Gasset, etcétera), que ven en la figura del seductor desde un inmaduro patológico y afeminado, próximo al narcisismo y a la homosexualidad, como Gregorio Marañón, a una figura satánica y rebelde típicamente romántica o al arquetipo universal del seductor insatisfecho.
Existencia real
Desde el siglo XVII se dio crédito a la idea de que Don Juan Tenorio existió realmente y fue un caballero sevillano. Tal idea fue recogida por el hispanista Louis Viardot en el XIX,[2] y posteriormente por Gregorio Marañón, que recoge la existencia de los Tenorio y de la calidad de seductor de alguno de ellos, pues un tal Cristóbal Tenorio tuvo amoríos con la hija de Lope de Vega e incluso se batió en duelo con él, hiriéndole.
Se ha especulado que la razón de la elección de tal apellido por Tirso de Molina pudo ser por la similitud con el verbo tener (que induce a relacionarlo con el hecho de la posesión) y con el sustantivo tenor (que lo relaciona con la voz masculina).
La figura del sevillano Miguel Mañara (nacido en 1627, y por tanto imposible como modelo), que desde principios del siglo XIX se encuentra en causa de beatificación, suscitó la maledicencia de los que atribuían la conversión piadosa de sus últimos años a una similitud con los rasgos esenciales de la psicología de Don Juan: una juventud disipada y un aparatoso arrepentimiento final; que le llevó a ser citado como contraejemplo por Antonio Machado (ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido / ya conoceis mi torpe aliño indumentario).
Cronología de obras inspiradas en el mito de Don Juan
1625: Tirso de Molina, (Gabriel Téllez) o Andrés de Claramonte, El burlador de Sevilla y convidado de piedra.
1639: Pedro Calderón de la Barca, No hay cosa como callar.
1643: Paolo Zehentner, Promontorium Malae Spei.
1650: Giacinto Andrea Cicognini, Il convitato di pietra, teatro.
1658: Dorimon (Nicolas Drouin), Le Festin de Pierre, ou le Fils Criminel.
1659: Jean Deschamps "Villiers", Le Festin de Pierre ou le Fils criminel, teatro.
1665: Molière, Dom Juan ou Le Festin de Pierre, comedia.
1669: Rosimon, Festin de Pierre, ou l’Athée Foudroyé.
1676: Thomas Shadwell, The Libertine, teatro.
1714?: Antonio de Zamora, No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague o Convidado de piedra, teatro.
1736: Carlo Goldoni, Don Giovanni Tenorio ossia Il Dissoluto, teatro.
1761: Christoph Willibald Gluck y Gasparo Angiolini, Don Juan, balet.
1787: Giovanni Bertati, libreto de Don Giovanni, ópera de Giuseppe Gazzaniga.
1787: Lorenzo da Ponte, libreto de Don Giovanni, ópera de Mozart.
1813: E.T.A. Hoffmann, Don Juan (más tarde incluida in Fantasiestücke in Callots Manier), novela.
1821: Byron, Don Juan, poema épico.
1829: Christian Dietrich Grabbe, Don Juan und Faust, teatro.
1830: Pushkin, Каменный гость (Kamenny Gost', The Stone Guest).
1831: Alexandre Dumas, Don Juan de Maraña, teatro.
1834: Prosper Mérimée, Les âmes du Purgatoire, novela.
1840: José de Espronceda, El estudiante de Salamanca, poema.
1841: Franz Liszt, Réminiscences de Don Juan, inspirado en la ópera de Mozart.
1843: Søren Kierkegaard, O lo uno o lo otro, en que problematiza la ópera de Mozart, Don Giovanni.
1844: Nikolaus Lenau, Don Juan, teatro.
1844: José Zorrilla, Don Juan Tenorio, teatro.
1861: Charles Baudelaire, Don Juan aux enfers, poema.
1874: Guerra Junqueiro, A morte de D. João, poema.
1878: Ford Madox Brown, The Finding of Don Juan by Haidee, pintura.
1883: Paul Heyse, Don Juans Ende.
1888: Richard Strauss, Don Juan, poema sinfónico.
1903: George Bernard Shaw, Man and Superman, teatro.
1905: Ramón del Valle-Inclán Las sonatas.
1906: Ruperto Chapí, Margarita la tornera (inspirado en José Zorrilla, retracta un seductor de nombre Don Juan Alarcon), ópera.
1907: Guillaume Apollinaire, Les exploits d'un jeune Don Juan, novela.
1910: Gastón Leroux, Le Fantôme de l'Opéra (El fantasma de la Ópera) (incluye la ópera Don Juan Triumphant), novela.
1910-12: Aleksandr Blok, Los pasos del comandante (Шаги командора).
1913: Jacinto Grau, Don Juan de Carillana, El burlador que no se burla (1927) y Don Juan en el tiempo y en el espacio (1954), ensayo.
1921: Edmond Rostand, La Dernière Nuit de Don Juan, teatro. Don Juan de España, de Gregorio Martínez Sierra, teatro.
1922: Azorín, Don Juan.
1926: Ramón Pérez de Ayala, Tigre Juan.
1926: Don Juan, película protagonizada por John Barrymore.
1927: Don Juan de Mañara, pieza teatral de los hermanos Antonio Machado y Manuel Machado.
?: Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, Don Juan, teatro.
1934: Miguel de Unamuno, El hermano Juan o El mundo es teatro.
1934: The Private Life of Don Juan (La vida privada de Don Juan), última película de Douglas Fairbanks.
1934-49: André Obey, Don Juan.
1936: Ödön von Horváth, Don Juan kommt aus dem Krieg (Don Juan regresa de la Guerra).
1938: Sylvia Townsend Warner, After the Death of Don Juan, novela.
1942: Paul Goodman, Don Juan or, The Continuum of the Libido, novela publicada por Taylor Stoehr en 1979.
1946: Suzanne Lilar, Le Burlador, romance que reinterpreta el mito de Don Juan de la perspectiva femenina, revelando una gran profundidad en el análisis psicológico.
1949: Adventures of Don Juan (Las Aventuras de Don Juan), película protagonizada por Errol Flynn.
1953: Max Frisch, Don Juan oder die Liebe zur Geometrie y Nachträgliches zu Don Juan.
1954: Ronald Frederick Duncan, Don Juan, teatro.
1955: Ingmar Bergman, Don Juan, teatro.
1958: Henry de Montherlant, Don Juan, teatro.
1959: Roger Vailland, Monsieur Jean, teatro.
1960: Ingmar Bergman, Djävulens öga(El Ojo del Diabolo), película.
1963: Gonzalo Torrente Ballester, Don Juan, novela.
1973: Don Juan ou Si Don Juan était une femme..., película protagonizada por Brigitte Bardot
1974: Derek Walcott, The Joker of Seville, teatro
1977: Joni Mitchell, "Don Juan's Reckless Daughter", canción y álbum
1988: Éric-Emmanuel Schmitt, La nuit de Valognes, teatro
1989: The Pet Shop Boys song "Don Juan", que utiliza la historia como metáfora de la seducción de los Balcanes por el nazismo en los años 30.
1991: Georges Pichard, Exploits d'un Don Juan, comic inspirado en Guillaume Apollinaire.
1992: "The Statue Got Me High" canción de They Might Be Giants, recreación contemporánea del mito de Don Juan.
1995: Don Juan DeMarco, película de Jeremy Leven, protagonizada por Marlon Brando y Johnny Depp en el papel de Don Juan.
1997: David Ives, Don Juan in Chicago, comedia (Don Juan en Chicago).
1998: Don Juan, ópera de Javier Collazo y Juan Carlos Zorzi.
2003: Gregory Maupin, Don Juan, A Comedy, comedia.
2004: Peter Handke, Don Juan (erzählt von ihm selbst) (Don Juan por sí mismo), novela.
2005: José Saramago, Don Giovanni ou O Dissoluto Absolvido (Don Giovanni o el disoluto absuelto).
2005: Jim Jarmusch, Broken Flowers, película.
2006: Andrzej Bart, Don Juan raz jeszcze (Don Juan de nuevo), novela.
2006: Ricard Carbonell, Don Giovanni sobre Don Juan de E.T.A. Hofmann, película.
2006: Joel Beers, The Don Juan Project (un examen de la importancia del mito en el presente).
2006: Patrick Marber, Don Juan in Soho, teatro.
2007: Roberto Arróniz, Tenorio, tango y tequila, poesía.
2008: Jesús Campos García, La burladora de Sevilla y el Tenorio del siglo XXI, teatro.
Antecedentes y primera plasmación literaria
También llamado burlador o libertino, se trata de un seductor valiente y osado hasta la temeridad que no respeta ninguna ley divina o humana; en algunas versiones se arrepiente al final de sus días, en otras no. El personaje podría poseer raíces históricas y enlazar con Miguel de Mañara, un gran pecador arrepentido.
El primer ejemplo del personaje lo creó, según algunos, Tirso de Molina, en su obra El burlador de Sevilla y convidado de piedra, 1630; según otros, esta obra sería una refundición de otra, conocida como Tan largo me lo fiáis, que podría atribuirse a Andrés de Claramonte. En cualquier caso, hay en el teatro ciertos antecedentes del tipo del fanfarrón y seductor y, en los romances, del tema del convidado de piedra (quien desprecia a los muertos y acepta temerariamente la invitación de uno de ellos).
Obras con o sobre Don Juan
Escribieron obras inspiradas en este personaje Antonio de Zamora (No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague), Molière (Dom Juan ou le festin de Pierre, 1665); Samuel Richardson, creador del libertino Lovelace en su novela Clarisa Harlowe; Lorenzo da Ponte, libretista de Mozart, (Don Giovanni, 1787); Choderlos de Laclos, famoso por su libertino vizconde de Valmont en su novela epistolar Las amistades peligrosas, 1782), Lord Byron (Don Juan, 1819-1824, incompleto por su muerte), José de Espronceda (el Don Félix de Montemar de su El estudiante de Salamanca, 1840), José Zorrilla (Don Juan Tenorio, 1844), Azorín, Gonzalo Torrente Ballester (Don Juan) y otros muchos (Johann Christian Grabbe, Alejandro Dumas, Carlo Goldoni, Edmond Rostand...) y, más recientemente, Max Frisch. En España fue una tradición teatral constante el representar la obra de Antonio de Zamora y, después, la de Zorrilla, en todas las festividades de Todos los Santos.
El personaje y su actitud vital, denominada genéricamente donjuanismo, ha inspirado a numerosos ensayistas (Ramón Pérez de Ayala, Víctor Said Armesto, Arturo Farinelli, Ramiro de Maeztu, Américo Castro, José Ortega y Gasset, etcétera), que ven en la figura del seductor desde un inmaduro patológico y afeminado, próximo al narcisismo y a la homosexualidad, como Gregorio Marañón, a una figura satánica y rebelde típicamente romántica o al arquetipo universal del seductor insatisfecho.
Existencia real
Desde el siglo XVII se dio crédito a la idea de que Don Juan Tenorio existió realmente y fue un caballero sevillano. Tal idea fue recogida por el hispanista Louis Viardot en el XIX,[2] y posteriormente por Gregorio Marañón, que recoge la existencia de los Tenorio y de la calidad de seductor de alguno de ellos, pues un tal Cristóbal Tenorio tuvo amoríos con la hija de Lope de Vega e incluso se batió en duelo con él, hiriéndole.
Se ha especulado que la razón de la elección de tal apellido por Tirso de Molina pudo ser por la similitud con el verbo tener (que induce a relacionarlo con el hecho de la posesión) y con el sustantivo tenor (que lo relaciona con la voz masculina).
La figura del sevillano Miguel Mañara (nacido en 1627, y por tanto imposible como modelo), que desde principios del siglo XIX se encuentra en causa de beatificación, suscitó la maledicencia de los que atribuían la conversión piadosa de sus últimos años a una similitud con los rasgos esenciales de la psicología de Don Juan: una juventud disipada y un aparatoso arrepentimiento final; que le llevó a ser citado como contraejemplo por Antonio Machado (ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido / ya conoceis mi torpe aliño indumentario).
Cronología de obras inspiradas en el mito de Don Juan
1625: Tirso de Molina, (Gabriel Téllez) o Andrés de Claramonte, El burlador de Sevilla y convidado de piedra.
1639: Pedro Calderón de la Barca, No hay cosa como callar.
1643: Paolo Zehentner, Promontorium Malae Spei.
1650: Giacinto Andrea Cicognini, Il convitato di pietra, teatro.
1658: Dorimon (Nicolas Drouin), Le Festin de Pierre, ou le Fils Criminel.
1659: Jean Deschamps "Villiers", Le Festin de Pierre ou le Fils criminel, teatro.
1665: Molière, Dom Juan ou Le Festin de Pierre, comedia.
1669: Rosimon, Festin de Pierre, ou l’Athée Foudroyé.
1676: Thomas Shadwell, The Libertine, teatro.
1714?: Antonio de Zamora, No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague o Convidado de piedra, teatro.
1736: Carlo Goldoni, Don Giovanni Tenorio ossia Il Dissoluto, teatro.
1761: Christoph Willibald Gluck y Gasparo Angiolini, Don Juan, balet.
1787: Giovanni Bertati, libreto de Don Giovanni, ópera de Giuseppe Gazzaniga.
1787: Lorenzo da Ponte, libreto de Don Giovanni, ópera de Mozart.
1813: E.T.A. Hoffmann, Don Juan (más tarde incluida in Fantasiestücke in Callots Manier), novela.
1821: Byron, Don Juan, poema épico.
1829: Christian Dietrich Grabbe, Don Juan und Faust, teatro.
1830: Pushkin, Каменный гость (Kamenny Gost', The Stone Guest).
1831: Alexandre Dumas, Don Juan de Maraña, teatro.
1834: Prosper Mérimée, Les âmes du Purgatoire, novela.
1840: José de Espronceda, El estudiante de Salamanca, poema.
1841: Franz Liszt, Réminiscences de Don Juan, inspirado en la ópera de Mozart.
1843: Søren Kierkegaard, O lo uno o lo otro, en que problematiza la ópera de Mozart, Don Giovanni.
1844: Nikolaus Lenau, Don Juan, teatro.
1844: José Zorrilla, Don Juan Tenorio, teatro.
1861: Charles Baudelaire, Don Juan aux enfers, poema.
1874: Guerra Junqueiro, A morte de D. João, poema.
1878: Ford Madox Brown, The Finding of Don Juan by Haidee, pintura.
1883: Paul Heyse, Don Juans Ende.
1888: Richard Strauss, Don Juan, poema sinfónico.
1903: George Bernard Shaw, Man and Superman, teatro.
1905: Ramón del Valle-Inclán Las sonatas.
1906: Ruperto Chapí, Margarita la tornera (inspirado en José Zorrilla, retracta un seductor de nombre Don Juan Alarcon), ópera.
1907: Guillaume Apollinaire, Les exploits d'un jeune Don Juan, novela.
1910: Gastón Leroux, Le Fantôme de l'Opéra (El fantasma de la Ópera) (incluye la ópera Don Juan Triumphant), novela.
1910-12: Aleksandr Blok, Los pasos del comandante (Шаги командора).
1913: Jacinto Grau, Don Juan de Carillana, El burlador que no se burla (1927) y Don Juan en el tiempo y en el espacio (1954), ensayo.
1921: Edmond Rostand, La Dernière Nuit de Don Juan, teatro. Don Juan de España, de Gregorio Martínez Sierra, teatro.
1922: Azorín, Don Juan.
1926: Ramón Pérez de Ayala, Tigre Juan.
1926: Don Juan, película protagonizada por John Barrymore.
1927: Don Juan de Mañara, pieza teatral de los hermanos Antonio Machado y Manuel Machado.
?: Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, Don Juan, teatro.
1934: Miguel de Unamuno, El hermano Juan o El mundo es teatro.
1934: The Private Life of Don Juan (La vida privada de Don Juan), última película de Douglas Fairbanks.
1934-49: André Obey, Don Juan.
1936: Ödön von Horváth, Don Juan kommt aus dem Krieg (Don Juan regresa de la Guerra).
1938: Sylvia Townsend Warner, After the Death of Don Juan, novela.
1942: Paul Goodman, Don Juan or, The Continuum of the Libido, novela publicada por Taylor Stoehr en 1979.
1946: Suzanne Lilar, Le Burlador, romance que reinterpreta el mito de Don Juan de la perspectiva femenina, revelando una gran profundidad en el análisis psicológico.
1949: Adventures of Don Juan (Las Aventuras de Don Juan), película protagonizada por Errol Flynn.
1953: Max Frisch, Don Juan oder die Liebe zur Geometrie y Nachträgliches zu Don Juan.
1954: Ronald Frederick Duncan, Don Juan, teatro.
1955: Ingmar Bergman, Don Juan, teatro.
1958: Henry de Montherlant, Don Juan, teatro.
1959: Roger Vailland, Monsieur Jean, teatro.
1960: Ingmar Bergman, Djävulens öga(El Ojo del Diabolo), película.
1963: Gonzalo Torrente Ballester, Don Juan, novela.
1973: Don Juan ou Si Don Juan était une femme..., película protagonizada por Brigitte Bardot
1974: Derek Walcott, The Joker of Seville, teatro
1977: Joni Mitchell, "Don Juan's Reckless Daughter", canción y álbum
1988: Éric-Emmanuel Schmitt, La nuit de Valognes, teatro
1989: The Pet Shop Boys song "Don Juan", que utiliza la historia como metáfora de la seducción de los Balcanes por el nazismo en los años 30.
1991: Georges Pichard, Exploits d'un Don Juan, comic inspirado en Guillaume Apollinaire.
1992: "The Statue Got Me High" canción de They Might Be Giants, recreación contemporánea del mito de Don Juan.
1995: Don Juan DeMarco, película de Jeremy Leven, protagonizada por Marlon Brando y Johnny Depp en el papel de Don Juan.
1997: David Ives, Don Juan in Chicago, comedia (Don Juan en Chicago).
1998: Don Juan, ópera de Javier Collazo y Juan Carlos Zorzi.
2003: Gregory Maupin, Don Juan, A Comedy, comedia.
2004: Peter Handke, Don Juan (erzählt von ihm selbst) (Don Juan por sí mismo), novela.
2005: José Saramago, Don Giovanni ou O Dissoluto Absolvido (Don Giovanni o el disoluto absuelto).
2005: Jim Jarmusch, Broken Flowers, película.
2006: Andrzej Bart, Don Juan raz jeszcze (Don Juan de nuevo), novela.
2006: Ricard Carbonell, Don Giovanni sobre Don Juan de E.T.A. Hofmann, película.
2006: Joel Beers, The Don Juan Project (un examen de la importancia del mito en el presente).
2006: Patrick Marber, Don Juan in Soho, teatro.
2007: Roberto Arróniz, Tenorio, tango y tequila, poesía.
2008: Jesús Campos García, La burladora de Sevilla y el Tenorio del siglo XXI, teatro.
Shoes aid for Africa
La marca de productos para el cuidado del calzado Kiwi, ha lanzado la campaña "Shoe aid for Africa". De esta manera se pretende emular lo que se consiguió con la campaña de 2006 cuando se ayudó a distribuir 100.000 pares de zapatos entre gente necesitada de África. En cooperación con Humana y el futbolista camerunés, Samuel Eto’o, Kiwi intenta repetir, o incluso mejorar, esa exitosa campaña en el año 2009.
En algunas áreas de África, los zapatos no son un artículo fácil de conseguir para todo el mundo, incluso para algunos es un auténtico producto de lujo. El hecho de no tener un buen par de zapatos puede excluir a los adultos de conseguir un trabajo o puede evitar que los niños vayan a la escuela. Para muchos africanos, los zapatos están entre sus posesiones más valiosas y ponen un esfuerzo enorme en cuidar de ellos.
Las cajas estarán en los supermercados (Hipercor y El Corte Inglés) durante aproximadamente un mes, dando tiempo para que los consumidores depositen allí sus zapatos. Cada semana Humana recogerá todos los zapatos de estas cajas y las llevará a sus almacenes.
Se pueden entregar zapatos y botas de adulto y niño, zapatos prácticos, usados pero en buen estado. No se aceptan ni zapatos de tacón ni botas de nieve. Y todos los zapatos que se entreguen deben estar limpios de suciedad gruesa o barro , llevar cordones en caso de zapatos con cordones y no tener ningún desperfecto importante
Durante el mes de noviembre y de diciembre, todos los pares de zapatos recogidos serán clasificados y limpiados en los almacenes de Humana, puestos en bolsas individuales y enviados a África. Este proceso es crucial para asegurarse que los zapatos entregados están en buenas condiciones y que serán utilizables para la gente africana.
De diciembre de 2009 hasta abril de 2010, todos los zapatos serán distribuidos en zonas rurales de varios países africanos. Estas áreas han sido seleccionadas por Humana y Kiwi y todo el proceso de distribución de los zapatos será manejado enteramente por equipos combinados de Humana y Kiwi para asegurarse de que los zapatos llegan directamente a la gente que más los necesita. Los países africanos donde serán entregados los zapatos son: Camerún, Kenia, Malawi, Mozambique y Sudáfrica.
En algunas áreas de África, los zapatos no son un artículo fácil de conseguir para todo el mundo, incluso para algunos es un auténtico producto de lujo. El hecho de no tener un buen par de zapatos puede excluir a los adultos de conseguir un trabajo o puede evitar que los niños vayan a la escuela. Para muchos africanos, los zapatos están entre sus posesiones más valiosas y ponen un esfuerzo enorme en cuidar de ellos.
Las cajas estarán en los supermercados (Hipercor y El Corte Inglés) durante aproximadamente un mes, dando tiempo para que los consumidores depositen allí sus zapatos. Cada semana Humana recogerá todos los zapatos de estas cajas y las llevará a sus almacenes.
Se pueden entregar zapatos y botas de adulto y niño, zapatos prácticos, usados pero en buen estado. No se aceptan ni zapatos de tacón ni botas de nieve. Y todos los zapatos que se entreguen deben estar limpios de suciedad gruesa o barro , llevar cordones en caso de zapatos con cordones y no tener ningún desperfecto importante
Durante el mes de noviembre y de diciembre, todos los pares de zapatos recogidos serán clasificados y limpiados en los almacenes de Humana, puestos en bolsas individuales y enviados a África. Este proceso es crucial para asegurarse que los zapatos entregados están en buenas condiciones y que serán utilizables para la gente africana.
De diciembre de 2009 hasta abril de 2010, todos los zapatos serán distribuidos en zonas rurales de varios países africanos. Estas áreas han sido seleccionadas por Humana y Kiwi y todo el proceso de distribución de los zapatos será manejado enteramente por equipos combinados de Humana y Kiwi para asegurarse de que los zapatos llegan directamente a la gente que más los necesita. Los países africanos donde serán entregados los zapatos son: Camerún, Kenia, Malawi, Mozambique y Sudáfrica.
Chove en Santiago de Luar Na Lubre
http://www.youtube.com/watch?v=n0yvmTgKLDw&feature=related
Chove en Santiago,
meu doce amor,
camelia brancado ar brila entebrecida ó sol.
(R) Chove en Santiago, na noite escura,
herbas de prata e sono
cobren a valeira lúa.
(R) Olla a choiva pola rúa,laio de pedra e cristal.
Olla no vento esvaido, soma e cinza do teu mar.
Soma e cinza do teu mar,
Santiago lonxe do sol Ágoa da mañán anterga tremano meu corazón
Chove en Santiago,
meu doce amor,
camelia brancado ar brila entebrecida ó sol.
(R) Chove en Santiago, na noite escura,
herbas de prata e sono
cobren a valeira lúa.
(R) Olla a choiva pola rúa,laio de pedra e cristal.
Olla no vento esvaido, soma e cinza do teu mar.
Soma e cinza do teu mar,
Santiago lonxe do sol Ágoa da mañán anterga tremano meu corazón
Adivinanza dominguil
Si no vienes para acá
¿hacia dónde piensas ir?
A la sombra de ese árbol
que acabas de describir.
¿hacia dónde piensas ir?
A la sombra de ese árbol
que acabas de describir.
El monte de las ánimas de Adolfo G. Bécquer
La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria.
Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato me decidí a escribirla, como en efecto lo hice.
Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche.
Sea de ello lo que quiera, ahí va, como el caballo de copas.
I
-Atad los perros; haced la señal con las trompas para que se reúnan los cazadores, y demos la vuelta a la ciudad. La noche se acerca, es día de Todos los Santos y estamos en el Monte de las Ánimas.
-¡Tan pronto!
-A ser otro día, no dejara yo de concluir con ese rebaño de lobos que las nieves del Moncayo han arrojado de sus madrigueras; pero hoy es imposible. Dentro de poco sonará la oración en los Templarios, y las ánimas de los difuntos comenzarán a tañer su campana en la capilla del monte.
-¡En esa capilla ruinosa! ¡Bah! ¿Quieres asustarme?
-No, hermosa prima; tú ignoras cuanto sucede en este país, porque aún no hace un año que has venido a él desde muy lejos. Refrena tu yegua, yo también pondré la mía al paso, y mientras dure el camino te contaré esa historia.
Los pajes se reunieron en alegres y bulliciosos grupos; los condes de Borges y de Alcudiel montaron en sus magníficos caballos, y todos juntos siguieron a sus hijos Beatriz y Alonso, que precedían la comitiva a bastante distancia.
Mientras duraba el camino, Alonso narró en estos términos la prometida historia:
-Ese monte que hoy llaman de las Ánimas, pertenecía a los Templarios, cuyo convento ves allí, a la margen del río. Los Templarios eran guerreros y religiosos a la vez. Conquistada Soria a los árabes, el rey los hizo venir de lejanas tierras para defender la ciudad por la parte del puente, haciendo en ello notable agravio a sus nobles de Castilla; que así hubieran solos sabido defenderla como solos la conquistaron.
Entre los caballeros de la nueva y poderosa Orden y los hidalgos de la ciudad fermentó por algunos años, y estalló al fin, un odio profundo. Los primeros tenían acotado ese monte, donde reservaban caza abundante para satisfacer sus necesidades y contribuir a sus placeres; los segundos determinaron organizar una gran batida en el coto, a pesar de las severas prohibiciones de los clérigos con espuelas, como llamaban a sus enemigos.
Cundió la voz del reto, y nada fue parte a detener a los unos en su manía de cazar y a los otros en su empeño de estorbarlo. La proyectada expedición se llevó a cabo. No se acordaron de ella las fieras; antes la tendrían presente tantas madres como arrastraron sendos lutos por sus hijos. Aquello no fue una cacería, fue una batalla espantosa: el monte quedó sembrado de cadáveres, los lobos a quienes se quiso exterminar tuvieron un sangriento festín. Por último, intervino la autoridad del rey: el monte, maldita ocasión de tantas desgracias, se declaró abandonado, y la capilla de los religiosos, situada en el mismo monte y en cuyo atrio se enterraron juntos amigos y enemigos, comenzó a arruinarse.
Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difuntos se oye doblar sola la campana de la capilla, y que las ánimas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aúllan, las culebras dan horrorosos silbidos, y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria le llamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes que cierre la noche.
La relación de Alonso concluyó justamente cuando los dos jóvenes llegaban al extremo del puente que da paso a la ciudad por aquel lado. Allí esperaron al resto de la comitiva, la cual, después de incorporárseles los dos jinetes, se perdió por entre las estrechas y oscuras calles de Soria.
II
Los servidores acababan de levantar los manteles; la alta chimenea gótica del palacio de los condes de Alcudiel despedía un vivo resplandor iluminando algunos grupos de damas y caballeros que alrededor de la lumbre conversaban familiarmente, y el viento azotaba los emplomados vidrios de las ojivas del salón.
Solas dos personas parecían ajenas a la conversación general: Beatriz y Alonso: Beatriz seguía con los ojos, absorta en un vago pensamiento, los caprichos de la llama. Alonso miraba el reflejo de la hoguera chispear en las azules pupilas de Beatriz.
Ambos guardaban hacía rato un profundo silencio.
Las dueñas referían, a propósito de la noche de difuntos, cuentos tenebrosos en que los espectros y los aparecidos representaban el principal papel; y las campanas de las iglesias de Soria doblaban a lo lejos con un tañido monótono y triste.
-Hermosa prima -exclamó al fin Alonso rompiendo el largo silencio en que se encontraban-; pronto vamos a separarnos tal vez para siempre; las áridas llanuras de Castilla, sus costumbres toscas y guerreras, sus hábitos sencillos y patriarcales sé que no te gustan; te he oído suspirar varias veces, acaso por algún galán de tu lejano señorío.
Beatriz hizo un gesto de fría indiferencia; todo un carácter de mujer se reveló en aquella desdeñosa contracción de sus delgados labios.
-Tal vez por la pompa de la corte francesa; donde hasta aquí has vivido -se apresuró a añadir el joven-. De un modo o de otro, presiento que no tardaré en perderte... Al separarnos, quisiera que llevases una memoria mía... ¿Te acuerdas cuando fuimos al templo a dar gracias a Dios por haberte devuelto la salud que viniste a buscar a esta tierra? El joyel que sujetaba la pluma de mi gorra cautivó tu atención. ¡Qué hermoso estaría sujetando un velo sobre tu oscura cabellera! Ya ha prendido el de una desposada; mi padre se lo regaló a la que me dio el ser, y ella lo llevó al altar... ¿Lo quieres?
-No sé en el tuyo -contestó la hermosa-, pero en mi país una prenda recibida compromete una voluntad. Sólo en un día de ceremonia debe aceptarse un presente de manos de un deudo... que aún puede ir a Roma sin volver con las manos vacías.
El acento helado con que Beatriz pronunció estas palabras turbó un momento al joven, que después de serenarse dijo con tristeza:
-Lo sé prima; pero hoy se celebran Todos los Santos, y el tuyo ante todos; hoy es día de ceremonias y presentes. ¿Quieres aceptar el mío?
Beatriz se mordió ligeramente los labios y extendió la mano para tomar la joya, sin añadir una palabra.
Los dos jóvenes volvieron a quedarse en silencio, y volviose a oír la cascada voz de las viejas que hablaban de brujas y de trasgos y el zumbido del aire que hacía crujir los vidrios de las ojivas, y el triste monótono doblar de las campanas.
Al cabo de algunos minutos, el interrumpido diálogo tornó a anudarse de este modo:
-Y antes de que concluya el día de Todos los Santos, en que así como el tuyo se celebra el mío, y puedes, sin atar tu voluntad, dejarme un recuerdo, ¿no lo harás? -dijo él clavando una mirada en la de su prima, que brilló como un relámpago, iluminada por un pensamiento diabólico.
-¿Por qué no? -exclamó ésta llevándose la mano al hombro derecho como para buscar alguna cosa entre las pliegues de su ancha manga de terciopelo bordado de oro... Después, con una infantil expresión de sentimiento, añadió:
-¿Te acuerdas de la banda azul que llevé hoy a la cacería, y que por no sé qué emblema de su color me dijiste que era la divisa de tu alma?
-Sí.
-Pues... ¡se ha perdido! Se ha perdido, y pensaba dejártela como un recuerdo.
-¡Se ha perdido!, ¿y dónde? -preguntó Alonso incorporándose de su asiento y con una indescriptible expresión de temor y esperanza.
-No sé.... en el monte acaso.
-¡En el Monte de las Ánimas -murmuró palideciendo y dejándose caer sobre el sitial-; en el Monte de las Ánimas!
Luego prosiguió con voz entrecortada y sorda:
-Tú lo sabes, porque lo habrás oído mil veces; en la ciudad, en toda Castilla, me llaman el rey de los cazadores. No habiendo aún podido probar mis fuerzas en los combates, como mis ascendentes, he llevado a esta diversión, imagen de la guerra, todos los bríos de mi juventud, todo el ardor, hereditario en mi raza. La alfombra que pisan tus pies son despojos de fieras que he muerto por mi mano. Yo conozco sus guaridas y sus costumbres; y he combatido con ellas de día y de noche, a pie y a caballo, solo y en batida, y nadie dirá que me ha visto huir del peligro en ninguna ocasión. Otra noche volaría por esa banda, y volaría gozoso como a una fiesta; y, sin embargo, esta noche... esta noche. ¿A qué ocultártelo?, tengo miedo. ¿Oyes? Las campanas doblan, la oración ha sonado en San Juan del Duero, las ánimas del monte comenzarán ahora a levantar sus amarillentos cráneos de entre las malezas que cubren sus fosas... ¡las ánimas!, cuya sola vista puede helar de horror la sangre del más valiente, tornar sus cabellos blancos o arrebatarle en el torbellino de su fantástica carrera como una hoja que arrastra el viento sin que se sepa adónde.
Mientras el joven hablaba, una sonrisa imperceptible se dibujó en los labios de Beatriz, que cuando hubo concluido exclamó con un tono indiferente y mientras atizaba el fuego del hogar, donde saltaba y crujía la leña, arrojando chispas de mil colores:
-¡Oh! Eso de ningún modo. ¡Qué locura! ¡Ir ahora al monte por semejante friolera! ¡Una noche tan oscura, noche de difuntos, y cuajado el camino de lobos!
Al decir esta última frase, la recargó de un modo tan especial, que Alonso no pudo menos de comprender toda su amarga ironía, movido como por un resorte se puso de pie, se pasó la mano por la frente, como para arrancarse el miedo que estaba en su cabeza y no en su corazón, y con voz firme exclamó, dirigiéndose a la hermosa, que estaba aún inclinada sobre el hogar entreteniéndose en revolver el fuego:
-Adiós Beatriz, adiós... Hasta pronto.
-¡Alonso! ¡Alonso! -dijo ésta, volviéndose con rapidez; pero cuando quiso o aparentó querer detenerle, el joven había desaparecido.
A los pocos minutos se oyó el rumor de un caballo que se alejaba al galope. La hermosa, con una radiante expresión de orgullo satisfecho que coloreó sus mejillas, prestó atento oído a aquel rumor que se debilitaba, que se perdía, que se desvaneció por último.
Las viejas, en tanto, continuaban en sus cuentos de ánimas aparecidas; el aire zumbaba en los vidrios del balcón y las campanas de la ciudad doblaban a lo lejos.
III
Había pasado una hora, dos, tres; la media noche estaba a punto de sonar, y Beatriz se retiró a su oratorio. Alonso no volvía, no volvía, cuando en menos de una hora pudiera haberlo hecho.
-¡Habrá tenido miedo! -exclamó la joven cerrando su libro de oraciones y encaminándose a su lecho, después de haber intentado inútilmente murmurar algunos de los rezos que la iglesia consagra en el día de difuntos a los que ya no existen.
Después de haber apagado la lámpara y cruzado las dobles cortinas de seda, se durmió; se durmió con un sueño inquieto, ligero, nervioso.
Las doce sonaron en el reloj del Postigo. Beatriz oyó entre sueños las vibraciones de la campana, lentas, sordas, tristísimas, y entreabrió los ojos. Creía haber oído a par de ellas pronunciar su nombre; pero lejos, muy lejos, y por una voz ahogada y doliente. El viento gemía en los vidrios de la ventana.
-Será el viento -dijo; y poniéndose la mano sobre el corazón, procuró tranquilizarse. Pero su corazón latía cada vez con más violencia. Las puertas de alerce del oratorio habían crujido sobre sus goznes, con un chirrido agudo prolongado y estridente.
Primero unas y luego las otras más cercanas, todas las puertas que daban paso a su habitación iban sonando por su orden, éstas con un ruido sordo y grave, aquéllas con un lamento largo y crispador. Después silencio, un silencio lleno de rumores extraños, el silencio de la media noche, con un murmullo monótono de agua distante; lejanos ladridos de perros, voces confusas, palabras ininteligibles; ecos de pasos que van y vienen, crujir de ropas que se arrastran, suspiros que se ahogan, respiraciones fatigosas que casi se sienten, estremecimientos involuntarios que anuncian la presencia de algo que no se ve y cuya aproximación se nota no obstante en la oscuridad.
Beatriz, inmóvil, temblorosa, adelantó la cabeza fuera de las cortinillas y escuchó un momento. Oía mil ruidos diversos; se pasaba la mano por la frente, tornaba a escuchar: nada, silencio.
Veía, con esa fosforescencia de la pupila en las crisis nerviosas, como bultos que se movían en todas direcciones; y cuando dilatándolas las fijaba en un punto, nada, oscuridad, las sombras impenetrables.
-¡Bah! -exclamó, volviendo a recostar su hermosa cabeza sobre la almohada de raso azul del lecho-; ¿soy yo tan miedosa como esas pobres gentes, cuyo corazón palpita de terror bajo una armadura, al oír una conseja de aparecidos?
Y cerrando los ojos intentó dormir...; pero en vano había hecho un esfuerzo sobre sí misma. Pronto volvió a incorporarse más pálida, más inquieta, más aterrada. Ya no era una ilusión: las colgaduras de brocado de la puerta habían rozado al separarse, y unas pisadas lentas sonaban sobre la alfombra; el rumor de aquellas pisadas era sordo, casi imperceptible, pero continuado, y a su compás se oía crujir una cosa como madera o hueso. Y se acercaban, se acercaban, y se movió el reclinatorio que estaba a la orilla de su lecho. Beatriz lanzó un grito agudo, y arrebujándose en la ropa que la cubría, escondió la cabeza y contuvo el aliento.
El aire azotaba los vidrios del balcón; el agua de la fuente lejana caía y caía con un rumor eterno y monótono; los ladridos de los perros se dilataban en las ráfagas del aire, y las campanas de la ciudad de Soria, unas cerca, otras distantes, doblan tristemente por las ánimas de los difuntos.
Así pasó una hora, dos, la noche, un siglo, porque la noche aquella pareció eterna a Beatriz. Al fin despuntó la aurora: vuelta de su temor, entreabrió los ojos a los primeros rayos de la luz. Después de una noche de insomnio y de terrores, ¡es tan hermosa la luz clara y blanca del día! Separó las cortinas de seda del lecho, y ya se disponía a reírse de sus temores pasados, cuando de repente un sudor frío cubrió su cuerpo, sus ojos se desencajaron y una palidez mortal descoloró sus mejillas: sobre el reclinatorio había visto sangrienta y desgarrada la banda azul que perdiera en el monte, la banda azul que fue a buscar Alonso.
Cuando sus servidores llegaron despavoridos a noticiarle la muerte del primogénito de Alcudiel, que a la mañana había aparecido devorado por los lobos entre las malezas del Monte de las Ánimas, la encontraron inmóvil, crispada, asida con ambas manos a una de las columnas de ébano del lecho, desencajados los ojos, entreabierta la boca; blancos los labios, rígidos los miembros, muerta; ¡muerta de horror!
IV
Dicen que después de acaecido este suceso, un cazador extraviado que pasó la noche de difuntos sin poder salir del Monte de las Ánimas, y que al otro día, antes de morir, pudo contar lo que viera, refirió cosas horribles. Entre otras, asegura que vio a los esqueletos de los antiguos templarios y de los nobles de Soria enterrados en el atrio de la capilla levantarse al punto de la oración con un estrépito horrible, y, caballeros sobre osamentas de corceles, perseguir como a una fiera a una mujer hermosa, pálida y desmelenada, que con los pies desnudos y sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.
FIN
Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato me decidí a escribirla, como en efecto lo hice.
Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche.
Sea de ello lo que quiera, ahí va, como el caballo de copas.
I
-¡Tan pronto!
-A ser otro día, no dejara yo de concluir con ese rebaño de lobos que las nieves del Moncayo han arrojado de sus madrigueras; pero hoy es imposible. Dentro de poco sonará la oración en los Templarios, y las ánimas de los difuntos comenzarán a tañer su campana en la capilla del monte.
-¡En esa capilla ruinosa! ¡Bah! ¿Quieres asustarme?
-No, hermosa prima; tú ignoras cuanto sucede en este país, porque aún no hace un año que has venido a él desde muy lejos. Refrena tu yegua, yo también pondré la mía al paso, y mientras dure el camino te contaré esa historia.
Los pajes se reunieron en alegres y bulliciosos grupos; los condes de Borges y de Alcudiel montaron en sus magníficos caballos, y todos juntos siguieron a sus hijos Beatriz y Alonso, que precedían la comitiva a bastante distancia.
Mientras duraba el camino, Alonso narró en estos términos la prometida historia:
-Ese monte que hoy llaman de las Ánimas, pertenecía a los Templarios, cuyo convento ves allí, a la margen del río. Los Templarios eran guerreros y religiosos a la vez. Conquistada Soria a los árabes, el rey los hizo venir de lejanas tierras para defender la ciudad por la parte del puente, haciendo en ello notable agravio a sus nobles de Castilla; que así hubieran solos sabido defenderla como solos la conquistaron.
Entre los caballeros de la nueva y poderosa Orden y los hidalgos de la ciudad fermentó por algunos años, y estalló al fin, un odio profundo. Los primeros tenían acotado ese monte, donde reservaban caza abundante para satisfacer sus necesidades y contribuir a sus placeres; los segundos determinaron organizar una gran batida en el coto, a pesar de las severas prohibiciones de los clérigos con espuelas, como llamaban a sus enemigos.
Cundió la voz del reto, y nada fue parte a detener a los unos en su manía de cazar y a los otros en su empeño de estorbarlo. La proyectada expedición se llevó a cabo. No se acordaron de ella las fieras; antes la tendrían presente tantas madres como arrastraron sendos lutos por sus hijos. Aquello no fue una cacería, fue una batalla espantosa: el monte quedó sembrado de cadáveres, los lobos a quienes se quiso exterminar tuvieron un sangriento festín. Por último, intervino la autoridad del rey: el monte, maldita ocasión de tantas desgracias, se declaró abandonado, y la capilla de los religiosos, situada en el mismo monte y en cuyo atrio se enterraron juntos amigos y enemigos, comenzó a arruinarse.
Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difuntos se oye doblar sola la campana de la capilla, y que las ánimas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aúllan, las culebras dan horrorosos silbidos, y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria le llamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes que cierre la noche.
La relación de Alonso concluyó justamente cuando los dos jóvenes llegaban al extremo del puente que da paso a la ciudad por aquel lado. Allí esperaron al resto de la comitiva, la cual, después de incorporárseles los dos jinetes, se perdió por entre las estrechas y oscuras calles de Soria.
II
Los servidores acababan de levantar los manteles; la alta chimenea gótica del palacio de los condes de Alcudiel despedía un vivo resplandor iluminando algunos grupos de damas y caballeros que alrededor de la lumbre conversaban familiarmente, y el viento azotaba los emplomados vidrios de las ojivas del salón.
Solas dos personas parecían ajenas a la conversación general: Beatriz y Alonso: Beatriz seguía con los ojos, absorta en un vago pensamiento, los caprichos de la llama. Alonso miraba el reflejo de la hoguera chispear en las azules pupilas de Beatriz.
Ambos guardaban hacía rato un profundo silencio.
Las dueñas referían, a propósito de la noche de difuntos, cuentos tenebrosos en que los espectros y los aparecidos representaban el principal papel; y las campanas de las iglesias de Soria doblaban a lo lejos con un tañido monótono y triste.
-Hermosa prima -exclamó al fin Alonso rompiendo el largo silencio en que se encontraban-; pronto vamos a separarnos tal vez para siempre; las áridas llanuras de Castilla, sus costumbres toscas y guerreras, sus hábitos sencillos y patriarcales sé que no te gustan; te he oído suspirar varias veces, acaso por algún galán de tu lejano señorío.
Beatriz hizo un gesto de fría indiferencia; todo un carácter de mujer se reveló en aquella desdeñosa contracción de sus delgados labios.
-Tal vez por la pompa de la corte francesa; donde hasta aquí has vivido -se apresuró a añadir el joven-. De un modo o de otro, presiento que no tardaré en perderte... Al separarnos, quisiera que llevases una memoria mía... ¿Te acuerdas cuando fuimos al templo a dar gracias a Dios por haberte devuelto la salud que viniste a buscar a esta tierra? El joyel que sujetaba la pluma de mi gorra cautivó tu atención. ¡Qué hermoso estaría sujetando un velo sobre tu oscura cabellera! Ya ha prendido el de una desposada; mi padre se lo regaló a la que me dio el ser, y ella lo llevó al altar... ¿Lo quieres?
-No sé en el tuyo -contestó la hermosa-, pero en mi país una prenda recibida compromete una voluntad. Sólo en un día de ceremonia debe aceptarse un presente de manos de un deudo... que aún puede ir a Roma sin volver con las manos vacías.
El acento helado con que Beatriz pronunció estas palabras turbó un momento al joven, que después de serenarse dijo con tristeza:
-Lo sé prima; pero hoy se celebran Todos los Santos, y el tuyo ante todos; hoy es día de ceremonias y presentes. ¿Quieres aceptar el mío?
Beatriz se mordió ligeramente los labios y extendió la mano para tomar la joya, sin añadir una palabra.
Los dos jóvenes volvieron a quedarse en silencio, y volviose a oír la cascada voz de las viejas que hablaban de brujas y de trasgos y el zumbido del aire que hacía crujir los vidrios de las ojivas, y el triste monótono doblar de las campanas.
Al cabo de algunos minutos, el interrumpido diálogo tornó a anudarse de este modo:
-Y antes de que concluya el día de Todos los Santos, en que así como el tuyo se celebra el mío, y puedes, sin atar tu voluntad, dejarme un recuerdo, ¿no lo harás? -dijo él clavando una mirada en la de su prima, que brilló como un relámpago, iluminada por un pensamiento diabólico.
-¿Por qué no? -exclamó ésta llevándose la mano al hombro derecho como para buscar alguna cosa entre las pliegues de su ancha manga de terciopelo bordado de oro... Después, con una infantil expresión de sentimiento, añadió:
-¿Te acuerdas de la banda azul que llevé hoy a la cacería, y que por no sé qué emblema de su color me dijiste que era la divisa de tu alma?
-Sí.
-Pues... ¡se ha perdido! Se ha perdido, y pensaba dejártela como un recuerdo.
-¡Se ha perdido!, ¿y dónde? -preguntó Alonso incorporándose de su asiento y con una indescriptible expresión de temor y esperanza.
-No sé.... en el monte acaso.
-¡En el Monte de las Ánimas -murmuró palideciendo y dejándose caer sobre el sitial-; en el Monte de las Ánimas!
Luego prosiguió con voz entrecortada y sorda:
-Tú lo sabes, porque lo habrás oído mil veces; en la ciudad, en toda Castilla, me llaman el rey de los cazadores. No habiendo aún podido probar mis fuerzas en los combates, como mis ascendentes, he llevado a esta diversión, imagen de la guerra, todos los bríos de mi juventud, todo el ardor, hereditario en mi raza. La alfombra que pisan tus pies son despojos de fieras que he muerto por mi mano. Yo conozco sus guaridas y sus costumbres; y he combatido con ellas de día y de noche, a pie y a caballo, solo y en batida, y nadie dirá que me ha visto huir del peligro en ninguna ocasión. Otra noche volaría por esa banda, y volaría gozoso como a una fiesta; y, sin embargo, esta noche... esta noche. ¿A qué ocultártelo?, tengo miedo. ¿Oyes? Las campanas doblan, la oración ha sonado en San Juan del Duero, las ánimas del monte comenzarán ahora a levantar sus amarillentos cráneos de entre las malezas que cubren sus fosas... ¡las ánimas!, cuya sola vista puede helar de horror la sangre del más valiente, tornar sus cabellos blancos o arrebatarle en el torbellino de su fantástica carrera como una hoja que arrastra el viento sin que se sepa adónde.
Mientras el joven hablaba, una sonrisa imperceptible se dibujó en los labios de Beatriz, que cuando hubo concluido exclamó con un tono indiferente y mientras atizaba el fuego del hogar, donde saltaba y crujía la leña, arrojando chispas de mil colores:
-¡Oh! Eso de ningún modo. ¡Qué locura! ¡Ir ahora al monte por semejante friolera! ¡Una noche tan oscura, noche de difuntos, y cuajado el camino de lobos!
Al decir esta última frase, la recargó de un modo tan especial, que Alonso no pudo menos de comprender toda su amarga ironía, movido como por un resorte se puso de pie, se pasó la mano por la frente, como para arrancarse el miedo que estaba en su cabeza y no en su corazón, y con voz firme exclamó, dirigiéndose a la hermosa, que estaba aún inclinada sobre el hogar entreteniéndose en revolver el fuego:
-Adiós Beatriz, adiós... Hasta pronto.
-¡Alonso! ¡Alonso! -dijo ésta, volviéndose con rapidez; pero cuando quiso o aparentó querer detenerle, el joven había desaparecido.
A los pocos minutos se oyó el rumor de un caballo que se alejaba al galope. La hermosa, con una radiante expresión de orgullo satisfecho que coloreó sus mejillas, prestó atento oído a aquel rumor que se debilitaba, que se perdía, que se desvaneció por último.
Las viejas, en tanto, continuaban en sus cuentos de ánimas aparecidas; el aire zumbaba en los vidrios del balcón y las campanas de la ciudad doblaban a lo lejos.
III
Había pasado una hora, dos, tres; la media noche estaba a punto de sonar, y Beatriz se retiró a su oratorio. Alonso no volvía, no volvía, cuando en menos de una hora pudiera haberlo hecho.
-¡Habrá tenido miedo! -exclamó la joven cerrando su libro de oraciones y encaminándose a su lecho, después de haber intentado inútilmente murmurar algunos de los rezos que la iglesia consagra en el día de difuntos a los que ya no existen.
Después de haber apagado la lámpara y cruzado las dobles cortinas de seda, se durmió; se durmió con un sueño inquieto, ligero, nervioso.
Las doce sonaron en el reloj del Postigo. Beatriz oyó entre sueños las vibraciones de la campana, lentas, sordas, tristísimas, y entreabrió los ojos. Creía haber oído a par de ellas pronunciar su nombre; pero lejos, muy lejos, y por una voz ahogada y doliente. El viento gemía en los vidrios de la ventana.
-Será el viento -dijo; y poniéndose la mano sobre el corazón, procuró tranquilizarse. Pero su corazón latía cada vez con más violencia. Las puertas de alerce del oratorio habían crujido sobre sus goznes, con un chirrido agudo prolongado y estridente.
Primero unas y luego las otras más cercanas, todas las puertas que daban paso a su habitación iban sonando por su orden, éstas con un ruido sordo y grave, aquéllas con un lamento largo y crispador. Después silencio, un silencio lleno de rumores extraños, el silencio de la media noche, con un murmullo monótono de agua distante; lejanos ladridos de perros, voces confusas, palabras ininteligibles; ecos de pasos que van y vienen, crujir de ropas que se arrastran, suspiros que se ahogan, respiraciones fatigosas que casi se sienten, estremecimientos involuntarios que anuncian la presencia de algo que no se ve y cuya aproximación se nota no obstante en la oscuridad.
Beatriz, inmóvil, temblorosa, adelantó la cabeza fuera de las cortinillas y escuchó un momento. Oía mil ruidos diversos; se pasaba la mano por la frente, tornaba a escuchar: nada, silencio.
Veía, con esa fosforescencia de la pupila en las crisis nerviosas, como bultos que se movían en todas direcciones; y cuando dilatándolas las fijaba en un punto, nada, oscuridad, las sombras impenetrables.
-¡Bah! -exclamó, volviendo a recostar su hermosa cabeza sobre la almohada de raso azul del lecho-; ¿soy yo tan miedosa como esas pobres gentes, cuyo corazón palpita de terror bajo una armadura, al oír una conseja de aparecidos?
Y cerrando los ojos intentó dormir...; pero en vano había hecho un esfuerzo sobre sí misma. Pronto volvió a incorporarse más pálida, más inquieta, más aterrada. Ya no era una ilusión: las colgaduras de brocado de la puerta habían rozado al separarse, y unas pisadas lentas sonaban sobre la alfombra; el rumor de aquellas pisadas era sordo, casi imperceptible, pero continuado, y a su compás se oía crujir una cosa como madera o hueso. Y se acercaban, se acercaban, y se movió el reclinatorio que estaba a la orilla de su lecho. Beatriz lanzó un grito agudo, y arrebujándose en la ropa que la cubría, escondió la cabeza y contuvo el aliento.
El aire azotaba los vidrios del balcón; el agua de la fuente lejana caía y caía con un rumor eterno y monótono; los ladridos de los perros se dilataban en las ráfagas del aire, y las campanas de la ciudad de Soria, unas cerca, otras distantes, doblan tristemente por las ánimas de los difuntos.
Así pasó una hora, dos, la noche, un siglo, porque la noche aquella pareció eterna a Beatriz. Al fin despuntó la aurora: vuelta de su temor, entreabrió los ojos a los primeros rayos de la luz. Después de una noche de insomnio y de terrores, ¡es tan hermosa la luz clara y blanca del día! Separó las cortinas de seda del lecho, y ya se disponía a reírse de sus temores pasados, cuando de repente un sudor frío cubrió su cuerpo, sus ojos se desencajaron y una palidez mortal descoloró sus mejillas: sobre el reclinatorio había visto sangrienta y desgarrada la banda azul que perdiera en el monte, la banda azul que fue a buscar Alonso.
Cuando sus servidores llegaron despavoridos a noticiarle la muerte del primogénito de Alcudiel, que a la mañana había aparecido devorado por los lobos entre las malezas del Monte de las Ánimas, la encontraron inmóvil, crispada, asida con ambas manos a una de las columnas de ébano del lecho, desencajados los ojos, entreabierta la boca; blancos los labios, rígidos los miembros, muerta; ¡muerta de horror!
IV
Dicen que después de acaecido este suceso, un cazador extraviado que pasó la noche de difuntos sin poder salir del Monte de las Ánimas, y que al otro día, antes de morir, pudo contar lo que viera, refirió cosas horribles. Entre otras, asegura que vio a los esqueletos de los antiguos templarios y de los nobles de Soria enterrados en el atrio de la capilla levantarse al punto de la oración con un estrépito horrible, y, caballeros sobre osamentas de corceles, perseguir como a una fiera a una mujer hermosa, pálida y desmelenada, que con los pies desnudos y sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.
FIN
Día de todos los Santos ¡¡¡FELICIDADES!!!

El Día de Todos Los Santos es una tradición cristiana instituida en honor de Todos los Santos, conocidos y desconocidos, según el papa Urbano IV, para compensar cualquier falta a las fiestas de los santos durante el año por parte de los fieles.
En los países de tradición católica, se celebra el 1 de noviembre; mientras que en la Iglesia Ortodoxa se celebra el primer domingo después de Pentecostés; aunque también la celebran las Iglesias Anglicana y Luterana. En ella se venera a todos los santos que no tienen una fiesta propia en el calendario litúrgico. Por tradición es un día festivo no laborable.
Historia La Iglesia Primitiva acostumbraba celebrar el aniversario de la muerte de un mártir en el lugar del martirio. Frecuentemente los grupos de mártires morían el mismo día, lo cual condujo naturalmente a una celebración común. En la persecución de Diocleciano el número de mártires llego a ser tan grande que no se podía separar un día para asignársela. Pero la Iglesia, sintiendo que cada mártir debería ser venerado, señalo un día en común para todos. La primera muestra de ello se remonta a Antioquia en el Domingo antes de Pentecostés.
También se menciona lo de un día en común en un sermón de San Efrén el Sirio en 373. En un principio solo los mártires y San Juan Bautista eran honrados por un día especial. Otros santos se fueran asignando gradualmente, y se incrementó cuando el proceso regular de canonización fue establecido; aún, a principios de 411 había en el Calendario Caldean una “Commemoratio Confessorum” para el viernes de los cristianos orientales. En la Iglesia de Occidente el papa Bonifacio IV, entre el 609 y 610, consagro el Panteón en Roma a la Santísima Virgen y a todos los mártires, dándole un aniversario.
Gregorio III (731-741) consagró una capilla en la Basílica de San Pedro a todos los Santos y arregló el aniversario para el 1 de noviembre. La basílica de los Apóstoles que ya existía en Roma, ahora su dedicación seria recordada anualmente el 1 de mayo. Gregorio IV extendió la celebración del 1 de noviembre a toda la Iglesia, a mediados del siglo IX. La vigilia parece haber sido llevada a cabo antes que la misma fiesta. Y la octava fue adicionada por Sixto IV en el siglo XV.
Esta vigilia, resultó sin embargo, coincidir con la celebración pagana de Samhain el 31 de octubre, ahora llamado Halloween (nombre que proviene de la frase "All hallow's Eve" o "Víspera de Todos los Santos" entre los anglosajones), que marcaba el final del año celta. En esta fecha se celebraba entre los antiguos, la apertura dimensional entre el mundo tangible y el mundo de las tinieblas.
Celebración ]
En Cadiz es tradicional el disfrazar cada 31 de Octubre los productos de los mercados: frutas, verduras, cochinillos, pescados, gallinas, etc.En España, dentro de la tradición católica, se realiza una visita a donde yacen los seres queridos. Es el día del año en que más flores se venden.
En Cádiz se celebra el 31 de octubre los Tosantos, disfrazando a los conejos, puercos y gallinas de los mercados de la ciudad; también se hacen muñecos con frutas, verduras y frutos secos que reflejan de modo crítico y humorístico la realidad social del año.
En Ceuta es el Día de la Mochila, la gente sale al campo portando una mochila de frutas y frutos secos con la que pasa el día.
En Galicia se celebra el Magosto.
En Cataluña se celebra la denominada castañada en la que se comen boniatos al horno, castañas y unos dulces especiales para este día llamados panellets.
En Cocentaina (Alicante) se celebra la "fira de tots sants" o feria de todos los santos. Una licencia de mercado concedida por el rey de Aragón Pere IV el Cerimonios la convierte en una de las ferias de productos más antiguas e importantes de España.
En Los Pedroches se encienden velas en las casas y se comen las tradicionales gachas de leche.
En Extremadura, se va de gira al campo a merendar la chaquetía.
En la dehesa de Guadix se comen pestiños y boniatos, en Jaén, buñuelos, y en el resto de España huesos de santo.
Tanto en España como en México es costumbre representar Don Juan Tenorio la noche del Día de Todos los Santos.
En México, donde se conjuga con el 2 de noviembre el cual se festeja el día de los muertos, se hacen ofrendas en las tumbas para dar a los fallecidos generalmente comida, bebidas ,flores y cosas que les gusten, que se quitan el día 2 por la noche, permitiendo de esa manera, que los fallecidos disfruten la noche del primero de Noviembre de sus ofrendas. Las ciudades en las cuales existe una mayor tradición acerca de estas celebraciones son Pátzcuaro, Janitzio, Tzintzuntzan, así como en el Distrito Federal en el panteón de Mixquic, entre otras.
En Guatemala, se realizan visitas a los cementerios dejando usualmente flores y a veces comida a los difuntos, se vuelvan Barriletes Gigantes en Sumpango y Santiago Sacatepequez y se degusta el platillo del Fiambre (Combinación de embutidos y verduras, con color morado).
En Bolivia, se celebra cada 2 de noviembre luego de la celebración, el día anterior, del Día de Todos los Difuntos. Es tradición recibir a los muertos al mediodía del 1 de noviembre con una mesa ceremonial donde se "recibe" al difunto con comida y bebidas, generalmente que fueron de su gusto. Se cree que los difuntos se quedan entre nosotros desde el mediodía del 1 de noviembre hasta el mediodía del día siguiente. En ambos días se realizan visitas a los cementerios donde se espera también a los difuntos con flores y comida. Es feriado nacional en Bolivia sólo el día 2 de noviembre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

